jueves, 4 de agosto de 2011

SILENCIO...

Prosiguen los días cansinos de agosto; cansinos de excesos de gente; de excesos de bultos; de excesos de pantalón corto y hechuras imposibles; y exceso de feísmo y de ruidos... Y de calor, esa ordinaria forma de las afueras...
Y he recordado otros paisajes y otras gentes; y he renombrado otros lugares y otras criaturas; a través de ... esta corporeidad mortal y rosa / donde el amor inventa su infinito. (Pedro Salinas). Para sobrevivirme; para reponernos; mis yoes; mis otros; mis asuntos...

Es una mañana de luz blanca como una revelación; una mañana donde mejor no saber qué ocurre en las afueras; allí, donde la codicia y la supervivencia se baten en duelos permanentes; allí donde sólo habita el malestar, la barbarie y lo otro; aquello que siempre detesté: lo bruto; lo animal; lo inhumano; lo indecente y cruel... La tortura de la maldad...
Y donde no habita la hermosura, esa permanente ausente; esa caprichosa clemencia... Sólo nos socorre en el límite, cuando ya no podemos más de derrotas; cuando se nos agota el alma de cansinas ausencias; cuando ya no tenemos remedio con sus tardías maneras y formas...
Es la terribe soledad de la belleza en este páramo del mundo en sus inicios del tercer milenio de la cristiandad en su declive moral y estético, mientras nosotros no terminamos de salir de nuestro asombro ante la miseria, la soledad, la hambruna y la avaricia del mundo que nos habita...

Porque no habitamos en él; es el mundo que nos ha superado y nos habita y consiente en nuestra maldad...
Somos malos; como somos solos...
Somos la solitaria maldad del mundo...

Silencio...

http://www.youtube.com/watch?v=6X1QqIpMRyY

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