"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para rehacerlo todo y recomenzar...Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos... Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua"
JULIO CORTÁZAR (Rayuela: fragmento)
Siempre volvemos a los mismos libros; siempre regresamos a los mismos lugares; y siempre nos refugiamos en las mismas mujeres... O quizá es que sólo nos encontramos cuando volvemos a los libros que nos marcaron de por vida; o que regresamos a los lugares donde se nos calmaban los dolores y los miedos; o que nos refugiamos siempre en las mujeres que nos protegieron y amaron de vida.
O quizá es que el camino nos sigue pareciendo oscuro, cargado de incertidumbres ingratas, y con un final que desconocemos y no queremos transitar solos...
Sea lo que fuere, llega un momento en nuestras vidas en el que sólo somos dichosos cuando volvemos, cuando regresamos y cuando nos refugiamos de tanta y tanta melancolía como la que nos producen los días y sus afueras que no cambian... Porque siempre estamos volviendo, regresando -y protegiendo en refugios aislados- a lo que hemos construido, a lo que hemos amado y a lo que hemos aprendido y gozado...
Quizá porque seguimos aún cargados de dudas; como al principio; como la primera vez, como cuando iba dibujando tu boca (sí, la tuya, que hoy tampoco te nombro) como si saliera de mi mano...
http://www.youtube.com/watch?v=rs8hv6Fgm6w&feature=fvsr
JULIO CORTÁZAR (Rayuela: fragmento)
Siempre volvemos a los mismos libros; siempre regresamos a los mismos lugares; y siempre nos refugiamos en las mismas mujeres... O quizá es que sólo nos encontramos cuando volvemos a los libros que nos marcaron de por vida; o que regresamos a los lugares donde se nos calmaban los dolores y los miedos; o que nos refugiamos siempre en las mujeres que nos protegieron y amaron de vida.
O quizá es que el camino nos sigue pareciendo oscuro, cargado de incertidumbres ingratas, y con un final que desconocemos y no queremos transitar solos...
Sea lo que fuere, llega un momento en nuestras vidas en el que sólo somos dichosos cuando volvemos, cuando regresamos y cuando nos refugiamos de tanta y tanta melancolía como la que nos producen los días y sus afueras que no cambian... Porque siempre estamos volviendo, regresando -y protegiendo en refugios aislados- a lo que hemos construido, a lo que hemos amado y a lo que hemos aprendido y gozado...
Quizá porque seguimos aún cargados de dudas; como al principio; como la primera vez, como cuando iba dibujando tu boca (sí, la tuya, que hoy tampoco te nombro) como si saliera de mi mano...
http://www.youtube.com/watch?
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