(Para mi amiga Irene Tenorio, cuya familia ha perdido al abuelo)
Toda muerte es una tragedia; perder lo que sentimos como certeza de vida, eso que inexplicablemente damos como eterno en nuestras vidas, es una inmensa desgracia; porque sólo cuando desaparece de nuestras vidas lo que dábamos por eterno, porque sí, porque está ahí, a nuestro lado, porque no es necesario de vida, es cuando realmente llegamos a valorar en su totalidad lo que de cierto y necesariamente eterno era en nuestras vidas. Y aparece el desgarro de lo injusto del dolor y del miedo a la soledad.
Y la gran tragedia colectiva es que nunca nos acostumbraremos a reconocer a la muerte como parte de la vida, y eso es de una enorme crueldad, pues si nos habituásemos a considerar a la muerte como lo que es -hay vida porque hay no vida, muerte- sufriríamos menos y seríamos más dichosos, pues tendríamos más capacidad para valorar siempre -y en su verdadera dimensión- lo que tenemos en suerte de poseer, de gozar o de compartir...
Porque todo lo que existe, algún día morirá; ya sean seres humanos, sentimientos o mundos...
Sólo nos queda, y es la grandeza de una vida dichosa, saber que tuvimos la inmensa fortuna de haberlos compartido, amado y vivido, ya sean seres humanos, sentimientos o mundos...
Un beso muy fuerte, querida Irene... (besos para tus hijos)
http://www.youtube.com/watch?v=COR3lMXKAfg&feature=related
Toda muerte es una tragedia; perder lo que sentimos como certeza de vida, eso que inexplicablemente damos como eterno en nuestras vidas, es una inmensa desgracia; porque sólo cuando desaparece de nuestras vidas lo que dábamos por eterno, porque sí, porque está ahí, a nuestro lado, porque no es necesario de vida, es cuando realmente llegamos a valorar en su totalidad lo que de cierto y necesariamente eterno era en nuestras vidas. Y aparece el desgarro de lo injusto del dolor y del miedo a la soledad.
Y la gran tragedia colectiva es que nunca nos acostumbraremos a reconocer a la muerte como parte de la vida, y eso es de una enorme crueldad, pues si nos habituásemos a considerar a la muerte como lo que es -hay vida porque hay no vida, muerte- sufriríamos menos y seríamos más dichosos, pues tendríamos más capacidad para valorar siempre -y en su verdadera dimensión- lo que tenemos en suerte de poseer, de gozar o de compartir...
Porque todo lo que existe, algún día morirá; ya sean seres humanos, sentimientos o mundos...
Sólo nos queda, y es la grandeza de una vida dichosa, saber que tuvimos la inmensa fortuna de haberlos compartido, amado y vivido, ya sean seres humanos, sentimientos o mundos...
Un beso muy fuerte, querida Irene... (besos para tus hijos)
http://www.youtube.com/watch?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comentarios