jueves, 10 de enero de 2013

EN LA DISTANCIA

Hace años (2006) Alfaguara publicó un libro al que recurro muchas veces. Lleva por título EN LA DISTANCIA, y su autora es Josefina Aldecoa, la que fuera esposa de Ignacio Aldecoa (al que amó y admiró tanto hasta adquirir su apellido, al modo anglosajón), heredera directa de la Institución Libre de Enseñanza que abanderaban sus padres (maestros ambos), y que pronto harán dos años de su muerte (16 de marzo de 2011).
Es un libro al que recurro siempre que necesito calmar determinadas sorpresas. Y reconozco mi devoción por este género de literatura; como ella misma dice en el prólogo del libro, “despojada de tentaciones exteriores encuentro en el ensimismamiento el placer más completo”.

Este libro, por otro lado, es todo un relato de nuestra reciente historia: por él desfila toda aquella generación del exilio interior, heredera del espíritu republicano y libre de aquellos intelectuales que poblaron la primera mitad del siglo veinte español y que tanto echamos muchos en falta en esta nuestra España de hoy. No es un libro de memorias al uso: “ponerse a escribir en la vejez acerca del pasado tiene una gran ventaja. El filtro de la memoria ha dejado seleccionados en el fondo de la vasija los recuerdos duraderos, los que aparentemente merecían la pena ser conservados... Con toda seguridad lo recordado no es exacto. El tiempo ha ido enriqueciendo o empobreciendo la experiencia real. Hasta qué punto añadimos o restamos matices a lo que un día hemos sentido o pensado es imposible de determinar... Ese es uno de los misterios de la literatura”, nos dice Josefina Aldecoa en este delicioso libro fechado en septiembre de 2003.

Y termina con estas palabras, con esta delicada reflexión:
“Me he sentido desde muy pronto y sin saberlo, parte solidaria de la humanidad. Nunca he encontrado nada que me apasionara más que los seres humanos que he tenido a mi alrededor. Nada me ha conmovido tanto como la tragedia de nacer para morir. La generosidad me ha parecido, siempre, la forma más deseable de vivir las relaciones humanas.
La ética y la estética han sido las dos guías de mi conducta. El trabajo bien hecho, la meta de mi actividad profesional. El existencialismo, la tendencia filosófica más cercana a mi sentido de la vida...
.. Soy afortunada, me digo. No estoy sola....
...Cada día que pasa estoy consumiendo un fragmento del tiempo que me corresponde. Estoy respirando el volumen de aire que me ha sido asignado.
Radiantemente viva, devoro horas, minutos, segundos desde el día que nací. Me alimento del mismo hecho de vivir. Y camino hacia un final inexorablemente programado...”

Hermosas palabras que ojalá fuesen sentidas y asumidas por todos...
Otro gallo nos cantaría, tanto individual como colectivamente...


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