Llevo varios días oyendo voces en contra de las redes sociales y de internet; que si engancha; que si suprime el contacto real, que si esto, que si lo otro... El perfil de este crítico de la red es variopinto, pero casi siempre responde a una persona que no ha entrado a conocer de verdad el instrumento, el vehículo, y/o no quiere entrar por otros temores ocultos. Y desde el lado profesional de la comunicación, los críticos son los que siempre tienen los nuevos negocios frente a los ya considerados antiguos, como pueden ser los medios de comunicación tradicionales, negocios editoriales y/o todo el business que rodea a la industria de la comunciación...
No seré yo quien salga a defender a internet y sus logros y posibilidades infinitas, más allá de sus evidentes beneficios para una sociedad democráticamente adulta. Sólo diré que ojalá desde niño hubiésemos tenido esta herramienta: cada mañana, cada amanecer, me parece un prodigio que desde un aparato de telefonía o tableta, o PC, apretando un botón puede tener acceso a todos los periódicos del mundo; a todas las cadenas de televisión; a todos las hemerotecas, a casi todos los libros importantes, a la vida de mis amigos, de mi gente... Con un sólo botón entro en el mundo y sus cosas... Y todo ello aún en pijama y sin asearme aún...
¡Prodigioso!
Sí, lo que más agradezco a esto de internet es la enorme fuente de información a la que podemos acceder y, encima, podemos disfrutar de las músicas que amamos y que poco a poco se nos iban quedando por los otros caminos.. Esos que los de siempre nos invitan a recorrer de nuevo, incluidos los que tanto abominan de esto de internet.
Y todo esto más allá, claro, de la oportunidad que nos ofrece de estar en comunicación permanente con las personas que nos importan...
No seré yo quien salga a defender a internet y sus logros y posibilidades infinitas, más allá de sus evidentes beneficios para una sociedad democráticamente adulta. Sólo diré que ojalá desde niño hubiésemos tenido esta herramienta: cada mañana, cada amanecer, me parece un prodigio que desde un aparato de telefonía o tableta, o PC, apretando un botón puede tener acceso a todos los periódicos del mundo; a todas las cadenas de televisión; a todos las hemerotecas, a casi todos los libros importantes, a la vida de mis amigos, de mi gente... Con un sólo botón entro en el mundo y sus cosas... Y todo ello aún en pijama y sin asearme aún...
¡Prodigioso!
Sí, lo que más agradezco a esto de internet es la enorme fuente de información a la que podemos acceder y, encima, podemos disfrutar de las músicas que amamos y que poco a poco se nos iban quedando por los otros caminos.. Esos que los de siempre nos invitan a recorrer de nuevo, incluidos los que tanto abominan de esto de internet.
Y todo esto más allá, claro, de la oportunidad que nos ofrece de estar en comunicación permanente con las personas que nos importan...
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