miércoles, 31 de octubre de 2012

UN PRODIGIOSO FRAUDE

A veces siento la vida como un prodigioso fraude... Y muchas veces, también siento una fría soledad de desamparo: la de no alcanzar a estimarme por no comprender a los demás seres humanos en su compleja condición de animales que sienten (eso creo), que piensan (eso creía, pues muchos embisten) y que tienen un pasado con el que rectificar (la memoria muchos la pierden de no trabajarla: eso que a veces les pesa tanto que olvidan, y embisten desposeídos de islas)...
Y claro, acaba uno asqueado de mundo, de días, de noches; de vida... Cuando de lo que deberíamos acabar desencantados, idos, es de nuestra siniestra forma de ser y de nuestra impresentable condición... 
La llaman humana, pero las más de las veces es meramente canibalesca: acaba devorándonos y engullendo todo nuestro ser, toda nuestra bondad, y toda nuestra posible felicidad...
Y claro, así no hay maneras!!!...




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