sábado, 20 de octubre de 2012

SENTIR LA LUZ

Mañana vota mi otra tierra, esa que me calma y esa que me impide ser nacionalista: yo soy de donde acudo en auxilios; y fueron muchos y variopintos a lo largo de mi vida. Por eso los nacionalismos son mezquinos y no calman: no están idos, no están viajados; no están sentidos más allá, en el contraste, en la inteligencia, en la ternura de otros paisajes que nos conmuevan...
Mañana se decide algo más que un gobierno regional; mañana será analizado, su proceso electoral, como un plebiscito nacional. Y como la izquierda sigue missing sin aclarar sus errores -ni previsiones de que lo haga pronto-, el desencanto desmovilizará a la izquierda y lo mismo el aspirante de la pandilla de Pontevedra vuelve a obtener mayoría absoluta, dada la componente ultra-conservadora del rural gallego, lo cual sería realmente una tragedia nacional para los que venimos denunciando aquello del masoquismo político: -qué mal estoy con estos, pero los sigo votando; y, por tanto, habilitándolos como necesarios, cuando no son la solución sino el problema, pues sólo son los hacedores de la voluntad de otros en la infinita sombra del poder real...
Mañana, a estas horas, estará el pueblo gallego decidiendo algo más que su gobierno regional. Y en esa esperanza de que no obtengan estos defraudadores de esperanzas la mayoría absoluta, mañana comenzaré el día tomando para desayunar un carajillo de orujo casero que traje.
Ojalá ese conjuro sirva, al modo de meiga, para seguir pudiendo tener alguna esperanza de futuro inmediata, y poder así Sentir algo de Luz...

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