Yo fui el último de los niños en nacer en aquella habitación de la casa grande.
Hoy, en esa misma habitación, mi sobrino Nono edita libros hermosos...
Madre me trajo allí al mundo; y mi sobrino me trae de allí libros maravillosos...
Aquellos territorios ya serán para siempre los territorios de la vida y los territorios del saber.
No concibo la vida sin saber; sin curiosidad. A pesar de que muchas veces, las más de las veces, el saber, la curiosidad, me produjeron un enorme malestar: saber, desde que nací, siempre me fue necesario; y saber, desde que vine al mundo, siempre me hizo daño.
Y así, necesidad y sufrimiento han ido paralelos en mi vida: saber es vivir; saber es sufrir...
Yo vine al mundo donde hoy nacen libros hermosos...