jueves, 16 de marzo de 2017

MÁS POLÍTICA GLOBALIZADA Y MENOS POPULISMOS

Tras conocer los resultados electorales, al menos en Holanda se ha frenado el fantasma del populismo, el del fascismo y la xenofobia en este caso... Ojalá pronto en Francia suceda la mismo... Ojalá, por el bien de todos...
Pero quedan otros populismos que se disfrazan de izquierdas. La historia nos dice que son iguales de siniestros y totalitarios... La historia nos dice que siempre acaban entendiéndose...
También se ha constatado en Holanda que la crisis de la socialdemocracia no es sólo española; mirad a Francia, a Inglaterra, a Holanda, a Italia, Grecia (por cierto, Tsipras se olvidó pronto de su discurso; y con razón: los problemas son muy profundos y sobra la demagogia). Quizás haya una esperanza en Alemania pronto, y eso a pesar de gobernar en coalición con la democracia cristiana, una apuesta que muchos decían acabarían pagando los socialdemócratas...

¿Habrá que recordar de nuevo que el Estado del Bienestar, del que ha gozado y goza aún Europa, fue un pacto social de la sociedad surgida tras la crisis y la Segunda Guerra Mundial, liderado aquel pacto social por la democracia cristiana y la socialdemocracia europea?
Por otro lado, vuelven a oírse voces de llevar el discurso más a la izquierda (creo que si no rectifica el laborismo británico, el batacazo será sonado); como si el problema de la socialdemocracia fuese de discursos y de programas...
Lo he comentado muchas veces: la asignatura pendiente de la socialdemocracia es gestionar los ciclos bajos de las economías. Por una razón: porque la socialdemocracia sólo tiene un fin: garantizar la igualdad de oportunidades sosteniendo los servicios públicos y sociales universales y gratuitos. Y para ello el instrumento es la política fiscal, el único. Más allá de consolidar derechos sociales y libertades públicas.
Y para que una política fiscal sea eficiente y suficiente para financiar aquellos servicios básicos tiene que haber riqueza que repartir. Y en tiempos de crisis, las clases medias y bajas, que son la base electoral de la socialdemocracia, se acogen a discursos xenófobos, nacionalistas y/o izquierdistas totalitarios de salón déjà vu y fracasados todos ya en la historia reciente de Europa.
Por tanto, no es un problema de discursos (la realidad te pone luego ante ella sin palabras) sino de gestionar en un mundo complejo e individualista, en crisis permanente (nada queda asegurado por mucho tiempo), globalizado y a la vez muy disperso, y, para colmo, cuando se necesita más POLÍTICA con mayúsculas y más GLOBALIZADA, aparece la dispersión en diversos grupos políticos y en secesionismos en los antiguos y obsoletos estados-nación del pasado...
Por tanto, más EUROPA, más POLÍTICA GLOBALIZADA y más CONSENSOS DEMOCRÁTICOS frente a los fantasmas de siempre...
Y menos DEMAGOGIAS...

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