lunes, 20 de marzo de 2017

HARTO DE DEMAGOGIAS, TÓPICOS Y MENTIRAS (I)

Sí, estoy harto, bastante harto, de oír memeces, vaguedades, y otras banalidades; como eso de que la socialdemocracia tiene que girar a la izquierda, o que tiene que mirar a su izquierda y no a su derecha... Y es que detrás de ese discurso sólo hay ignorancia, demagogia y mucha mentira; y, sobre todo, insolvencia intelectual que acaba en tópicos como aquel de que 'PP y PSOE lo mismo es', que tanto hemos oído estos años para el caso español, por ejemplo...

Y me hago las siguientes preguntas:

- ¿Acaso los que dicen esto ignoran qué es la socialdemocracia y desconocen que aquella nunca renunciará a la democracia y a la libertad?

- ¿O no saben que tras la Segunda Guerra Mundial, en consenso con la democracia cristiana europea, trajo y consolidó el Estado del Bienestar, para lo que se necesitó de políticas fiscales progresivas (que pagaran todos los sectores en función de su capacidad de riqueza) y que financiaran aquellos servicios públicos básicos, gratuitos y universales, como la única vía hacia la igualdad de oportunidades, única utopía de igualdad posible en el mundo de hoy?

- ¿Acaso quieren que la socialdemocracia ocupe espacios 'antisistema' y contrarios a la democracia y la libertad?

- ¿Acaso olvidan que ya no hay palacios de invierno que tomar, puesto que los antiguos Palacios de Invierno son instituciones democráticas a las que exigir prestancia, sí, pero no aniquilarlas?

- ¿Acaso desconocen que los capitalistas han dejado de ser personas físicas para serlas jurídicas, siendo hoy el ahorro mundial de todos los ciudadanos del mundo, en forma de fondos de inversión desnacionalizados, los dueños de las empresas y del sistema financiero? ¿A quién hay que guillotinar en la revolución pendiente que dicen aún?

- ¿Aún no saben que la base social de la socialdemocracia son las clases medias y bajas, que, acobardadas ante síntomas de crisis económicas y sociales, se refugian en salvadores demagogos que se aprovechan de sus miedos y dudas?

- ¿Por qué ese desprecio a la creación de riqueza, como no queriendo ver que son las empresas las que tienen que ir bien para generar empleo y riqueza colectiva? ¿Acaso hay país próspero sin empresas prósperas? Se dirá, y con razón, que, por ejemplo, en España las empresas son como son y hacen lo que hacen; sí, pero de ahí a querer que cierren!!!

- ¿No saben que sin riqueza que redistribuir la socialdemocracia no pinta nada, salvo sobrevivirse?: Para igualar hay que crear riqueza que repartir.

- ¿Por qué siguen con vaguedades y huidas, como las de decir que faltan discursos, propuestas, como si el papel y la palabra fuesen políticas? ¿No será que lo que falta es credibilidad para hacer lo que hay que hacer y, en primer lugar, llamar a las cosas por su nombre?

-¿No saben aún que aquello a lo que llaman SISTEMA ellos mismos forman parte de aquel? ¿Acaso desconocen que fuera de lo que llaman SISTEMA no serían nada?

En fin... Lo he dicho muchas veces: la socialdemocracia tiene un programa muy clarito: alcanzar la utopía de la igualdad de oportunidades a través de políticas fiscales eficientes y con leyes que consoliden derechos. Unos derechos que requieren de deberes; unos deberes -y sus correspondientes derechos- que sólo serán duraderos si son consensuados social, económica y políticamente con la gran mayoría de la sociedad. Y como, por otro lado nos dice la historia, la confrontación, el frentismo, sólo nos lleva a la miseria de la derrota colectiva y al guerracivilismo tan patrio y tan europeo... Y si añadimos la globalización del mundo de hoy y las respuestas xenófobas, ultranacionalistas y/o secesionistas, ya tenemos el germen de la estulticia que nos invade todos los espacios...

Sí, como ya he dicho, para igualar hay que crear riqueza que repartir... Sin riqueza no hay bienestar ni igualdad. Y es la hora de volver a los consensos fundamentales; en España y en el mundo: sin consensos triunfan siempre los enemigos de la libertad, de la democracia y de la vida; no volvamos, pues, a la confrontación del pasado, a pesar de los Trump y el ascenso de los fascistas en la vieja Europa... Al contrario, es hora de globalizar y consensuar la política como contrapeso ante la globalización del comercio y los poderosos enemigos de la libertad; la respuesta no es el proteccionismo comercial, ni cerrar fronteras, sino la regulación de aquel comercio; el comercio trajo el desarrollo y el bienestar a los pueblos. Negar la historia es negar el futuro. Y la historia nos dice que el estado-nación del pasado ya no es la respuesta.

Ojalá no sea tarde para abrir los ojos...

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