"Hay un tipo de tristeza que viene de saber demasiado, de ver el mundo como realmente es. Es la tristeza de entender que la vida no es una gran aventura, sino una serie de pequeños, insignificantes momentos, que el amor no es un cuento de hadas, sino una emoción frágil y fugaz, que la felicidad no es un estado permanente, sino una rara y fugaz vista de algo que nunca podremos sostener. Y en ese entendimiento, hay una profunda soledad, una sensación de estar aislado del mundo, de otras personas, de uno mismo."
(Virginia Woolf)
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Sí, la tristeza es el sentimiento humano más honesto, dado el mundo; y precisamente por eso, buscar la felicidad quizás sea el objetivo más revolucionario de todo hombre en la tierra...
Se lo comentaba a un querido amigo esta mañana... Es una pena (y un peligro) el constante deterioro de todos los servicios públicos...
Ojo!!!, más allá del "business" privado que se incentiva y hay detrás, esta realidad hace crecer a VOX y otras hierbas ultras y/o antisistema...
Ojo!!!, la democracia está en peligro siempre y parece que algunos, ya muchos, lo olvidan...
Y, por cierto, indecente el discurso de bajar impuestos en vez del discurso de lucha contra el fraude y de una fiscalidad más progresiva en función de las rentas y patrimonios...
Queremos servicios públicos de primer nivel (¿o no, sólo negocio privado?) con una fiscalidad insuficiente e injusta por regresiva...
Se llama gestión ineficiente de la política, un asunto que sólo hace crecer el desapego hacia la democracia y el regreso de todos los demonios...
Hace muchos años Aníbal NAZARÉ y Frederico CARVALHO compusieron este hermoso fado que cantaba Amália Rodrigues... He traducido su letra y aquí la dejo... Y dejo también esta versión de mi adorada Cristina Branco, una de las voces más claras y elegantes del fado hoy en Portugal, con un final emocionante a capela...
En 1988 ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa... La he vuelto a ver hoy... Quizá, más allá de otras emociones, más allá de la historia de una amistad y de un canto al cine dentro del cine, es un reencuentro con la memoria colectiva de la gente de mi generación con personajes que permanecen vivos en mis entrañas...
La película se desarrolla en una pequeña ciudad de la Italia profunda del sur, tan parecida a la España profunda del sur que me vio nacer, por donde aparecen escenas y personajes que tanto me recuerdan a otros que conocí y viví en los años de mi infancia y adolescencia en Málaga o en mis pueblos de referencia, Coín y Tolox... Una coproducción franco-italiana, una historia muy bien contada, con un inmenso Philippe Noiret, y con una bellísima banda sonora de Ennio Morricone y su hijo Andrea Morricone que colaboró en la misma...
-"... La vida no es como la has visto en el cine; es más difícil, le dice Alfredo a Totó...
-Me han dicho que ya no hablas con nadie, le dice Totó a Alfredo...
-Llega un momento en el que hablar o estar callado es lo mismo... Cada uno de nosotros tiene una estrella que seguir... Márchate!!!, le dice Alfredo a Totó...
-Sí, márchate!!!... Regresa a Roma, olvídate de todos nosotros, no regreses... Hagas lo que hagas, ámalo, le insiste Alfredo...
-No me llames, no quiero oírte más, sólo quiero oír hablar de ti, le dice mientras despide a Totó en la estación de tren camino de Roma..."
La madre de Totó lo llama para comunicarle que Alfredo había muerto. Regresa Totó al pueblo y la madre le había guardado todas sus pertenencias y fotos de cuando entonces... La mujer de Alfredo le entrega a Totó un paquete que le había dejado Alfredo...
-"Siempre que te llamo me contesta una mujer distinta", le dice la madre a Totó... "Busca a alguien que te ame de verdad", le termina diciendo la madre...
En el regreso a Roma entrega a uno de sus ayudantes el paquete para visionarlo en la sala de proyección: el paquete era una lata de película con todos los besos censurados por el cura del pueblo y que Alfredo había guardado para él... Emocionante final de esta deliciosa película: Totó, emocionado, asiste al visionado de los besos robados por la censura de la iglesia, esa censura que allí en Italia como en España también sufrimos, y que Alfredo había guardado para él cuando regresara...
Sí, un canto a la amistad y, sobre todo, al cine desde el propio cine; y de un tiempo permanente en la memoria de muchos de los de entonces... Aquel tiempo que también fue el mío y el de mi generación... Eso sí, con algo menos de 2.000 kilómetros de distancia en el Sur de Europa de aquel entonces...
Ese mantra de la independencia es inadmisible... ¿Hay alguien independiente en economía, o en medicina, o en literatura, en arte, en arquitectura, en pensar, en sentir, por poner algunos ejemplos? ¿Los hay en las llamadas ciencias de laboratorio? ¿La hay en la Justicia?... En fin... Todo es política; y todos somos políticos... ¡¡¡El hombre es un animal político!!!
Cuando alguien habla de independencia, o de que hay que ser independiente, me echo a temblar...
Siempre me gustaron las tardes-noches cuando llegaba el otoño… Las mañanas, por el contrario, las encontraba tan menesterosas siempre que me impedían disfrutarlas: eran los años de las obligaciones y los asuntos...
Pero, al cabo, siempre llegaban aquellas tardes, cuando el crepúsculo anunciaba el espectáculo de la vida y los cielos se disfrazaban de colores y tonos imposibles por hermosos, y todo el conjunto se convertía en un prodigio insuperable de belleza, sosiego y bienestar…
La noche, entonces, poco a poco llegaba en silencio y, como aquellas mujeres que nos conmovieron y se nos agarraban fuertemente a nuestras entrañas, el mundo se nos presentaba con toda la vida por delante y todo su empeño en aquel tiempo también…