martes, 21 de julio de 2026

OJALÁ LA LUZ Y LA POESÍA AL OTRO LADO...

Hay días que uno necesita más que ningún otro que la mañana sea hermosa y consuele al menos durante un instante…
Hablo de esos días aciagos que vienen cargados de dolor, de impotencia, de amargura… Un dolor que no nos abandona, el más doloroso, el de los otros (y también en otros); aquellos más nosotros, parte inevitable de uno mismo…
Hablo de las querencias más sólidas, las cerradas, profundas e impotentes ante la extrañeza de esta vida que nos lleva y derrota…

Sí, hay días que uno necesita más que nunca la hermosura de un consuelo, tan ausente y tan terriblemente mudo: nunca encontré las más sólidas palabras con las que hablar del espanto inesperadamente pesaroso y terriblemente inevitable… Quizás porque nadie como uno mismo sabe del dolor; ese dolor siempre propio por ajeno e insoportablemente incapacitados para soportarlo…

Ojalá la luz y la poesía al otro lado de la puerta… 



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