Cuando llegué a Francia en primera vez y por larga temporada, por aquel 1971, me sorprendió el sentimiento patriótico que tenían los franceses y el orgullo que desprendían por pertenecer a La France; la libre, la culta, la refinada; la del derecho de asilo; la libertadora; y la del contrato social... Y la existencialista, la de Jean Paul Sartre, la de la Sorbona y la que se apoderó de nuestro malagueño Picasso porque se fue huyendo de esta España eternamente cateta, envidiosa, reaccionaria, bárbara, cainita y asesina...
Desde entonces La Marsellesa fue para mí algo más que un himno patriótico de un pueblo, de una sociedad, de una cultura, orgullosa de su historia, de su pasado, de sus procesos de rupturas y de consensos, de sus acuerdos, de sus leyes, de sus contratos sociales, de sus formas… Y es que yo ya era un afrancesado...
Más tarde entré en otros países; como Portugal, al que tras los claveles del 74, y desde entonces, siempre regreso. Y también siempre me sigue sorprendiendo el enorme sentido patriótico de los portugueses: venían de una historia parecida a la nuestra, de dictaduras y guerras, pero no de una guerra civil, eso que nos marcó y nos sigue marcando. Sí, todo el que entra en Lisboa y en todos sus pueblos y ciudades, de norte a sur, verá por sus calles, por sus barrios, sobre todo en los más populares, la bandera de Portugal, en forma de orgullo; en forma de pasión por lo colectivo, por su cultura, por su presente y su pasado...
Como he dicho muchas veces, ya desde mis primeros años no me gustó el mundo que vi por primera vez: vi mucha miseria y, sobre todo, mucha desigualdad y mucho miedo... Y supe pronto ya que este país venía de una tragedia colectiva que tenía que superar.
Y llegó la transición política después de muerto Franco, aquel gallego acomplejado como la España que creyó suya y victoriosa, y hoy vemos, con el tiempo y con estos del PP, que no hicimos los deberes: en España no hay país, no hay sociedad cohesionada en un sentimiento nacional; la guerra, la dictadura, nos marcó demasiado y nos sigue marcando; aquí abundan los golfillos, los mentirosos auto proclamados servidores públicos, obscenos empresarios cortoplacistas del pelotazo que amasan fortunas y se las llevan a paraísos fiscales tras dejar en quiebra sus ‘business’ montados con subvenciones públicas, y panzistas de la reaccionaria mayoría silenciosa los más...
Y muchos quijotes sobreviviendo en su locura...
Y lo que nos faltaba cuando la crisis financiera era unos cuantos iluminados de todo signo, al modo fascista o excomunista del pasado siglo y ya fracasados en el mundo. Unos iluminados que, para colmo, son falsarios, nunca dicen la verdad ni en sus aposentos de la intimidad... Aprendices de brujo que se apropian de sentimientos ajenos en tiempos tristes para luego abandonarlos en el olvido...
Y es que, un país que había matado a Lorca unos años antes y que, aún hoy, los que lo hicieron no han pedido perdón siquiera, no es un país decente sobre el que edificar un futuro colectivo, ni donde fraguar un verdadero sentimiento nacional con forma de orgullo y pasión... Entre otras razones, porque la propia construcción de España hasta lo que es hoy es una amalgama de varias Españas y las derechas aún no lo han asumido; algo sí lo ha hecho el PSOE, aunque aún hay voces del pasado del PSOE que no terminan de aceptarlo. El mundo ha cambiado y hoy toca construir una España más plural, más diversa, que llegue a acuerdos sobre sus símbolos de unidad, diversos como sus gentes y territorios sobre los que se construyó el Estado español. Y donde consensuar formas de respeto, de leyes honestas y sensatas para el mundo de hoy, donde deben primar, sí, los derechos humanos por encima de todo, pero, y sobre todo, los deberes humanos: ‘sin deberes no hay derechos’, solía decir José Saramago...
Sí, toca el momento de la grandeza de todos, cuando hace unos años se agudizó el nacionalismo catalán hasta la locura del circo que hemos vivido estos pasados años y cuando creímos que estábamos en el camino correcto para rectificar errores, toda vez ETA había sido derrotada… Pero de nuevo volvimos a las andadas: el sempiterno asunto de las dos Españas y su conflicto territorial irresuelto...
Hoy es el Día Nacional de España... Una España que en sus formas y símbolos intentó ser una democracia al modo europeo, aquel que soñé cuando con 18 años visité Francia; pero no, aún estamos construyendo aquel sueño; como La France de entonces también está construyendo su futuro con el conflicto de las etnias migrantes no integradas del todo…
Y de nuevo mi rechazo a tanto impresentable, demagogos, irresponsables líderes, que en vez de suavizar tensiones y reconducir los problemas hacia el diálogo y hacia los consensos, los incentivan para afianzar sus posiciones personales y políticas, aunque el coste sea la desdicha y la pena de todos los españoles… Sólo son portadores de aquello de ¡ande yo caliente....!!!! Como ejemplo, la pitada siempre a los Presidentes socialistas, nunca pitan a los Presidentes de la derecha, disfrazando su patriotismo con vivas al Rey cuando son sus enemigos...
Afortunadamente, y en modo salvación personal, la única que poseo, mi tierra, mi Patria, es mi memoria y los territorios que amé y amo, y las gentes que los habitan…
P.S. Mientras escribo esto, no sólo pitan a Sánchez; gritan también "que te vote Txapote"... Estos del PP y VOX nunca nos dejarán en paz en su incapacidad para entender y convivir en las Españas...
CUANDO los días... [Lo que me queda de mis días: diario de un escéptico]
viernes, 13 de octubre de 2023
DÍA NACIONAL DE ESPAÑA 2023
viernes, 29 de septiembre de 2023
PROCESOS INVESTIDURA PRIMER MINISTRO EN ESPAÑA TRAS 23-J
EL REGRESO Y LA SAUDADE...
DÍAS CASTELLANOS INOLVIDABLES...
martes, 22 de agosto de 2023
EL LIBRO DEL SOSIEGO DE ROGELIO GARRET
domingo, 6 de agosto de 2023
MÁLAGA, LA CIUDAD SIN LEY
Son las 8,49 horas. Tras otra noche imposible de calor y ruidos (nunca he sabido qué hay detrás de las cabezas de la gente que grita en el silencio de la noche, cuando no se insultan y se baten a puñetazos y patadas, o motos y coches tocando el claxon para saludar a alguien, saludo que devuelve gritando un sonido ininteligible de complacencia), con discotecas en el centro mal insonorizadas y bares abarrotados de borrachos a voces, a esta temprana hora, cuando han desaparecido los borrachos y las discotecas están al fin cerradas, aparece un camión de la limpieza, a diésel, con un ruido espantoso y que vuelve a llenar de ruidos a Dodge City, la Málaga sin ley... Se supone que viene a regar con agua la ciudad llena de suciedades varias dejadas por los hooligans de la noche y madrugada, pero no sólo trae agua; viene también con un insoportable ruido: lo de los motores eléctricos ni les suena a los dirigentes políticos ni a la empresa concesionaria del servicio…
Y no sólo sucede los fines de semana: Málaga es como un recinto de ocio maleducado, gamberro y sin orden de lunes a domingo, sin horarios ni control alguno: el poder que debería garantizar las normas de convivencia está como ausente; quizás es porque aquel poder ausente está muy presente en el negocio del ocio gamberro y maleducado, donde los “guiris” en pandillas visitan la ciudad (barata para ellos, pero la han encarecido para los residentes del centro) y sin las restricciones de sus países: vuelos baratos, pisos turísticos donde pernoctan en masa, y a la calle, a emborracharse hasta el amanecer que acabará en broncas, gritos, peleas y ruidos insoportables… Y los del lugar vendrán al centro a imitarlos y a gritar más alto… Para entonces, pides auxilio y nadie acude…
Málaga ya no es la Ciudad del Paraíso. No. La Málaga de hoy es una ciudad sin ley; una nueva Dodge City, aquella del lejano oeste americano, donde impera sólo una ley: la de la hostelería y sus tentáculos en el poder local (Coppola está pensando rodar aquí El Padrino IV)...
Al cabo, la ciudadanía que habita el centro de la ciudad asiste impotente a diario a un ruido ensordecedor, a una inagotable ocupación de la vía pública por veladores consentidos y a una falta de respeto en forma de gamberradas a las puertas de bares/discotecas mal insonorizadas, amén de la suciedad ad hoc tras el consumo de alimentos y bebidas en la calle, así como necesidades orgánicas de todo tipo de animal (incluido el inhumano) y basuras apestosas desparramadas en el suelo...
Lo dicho, Málaga es la nueva Dodge City, la ciudad sin ley... Y ojo: está afectando a la salud de los vecinos que vivimos en el centro de la ciudad, aunque es un fenómeno que se extiende ya casi por toda la ciudad...
P:D.
¿Para cuándo los poderes públicos serán ejemplares? ¿Para cuándo van a cumplir la normativa y desmantelar intereses ocultos de poderes fácticos ligados al sector hostelero y de ocio? Málaga se parece cada vez más a la Chicago de Al Capone y al New York de Vito Corleone y Mario Puzo… Y si tanto hablan del coche eléctrico los poderes públicos, ¿para cuándo van a renovar esta flota dieciochesca en modo tanques rusos de Putin?
¡Mirad qué máquina! ¡Pero si parece un tanque de Putin!!!
¡¡¡Esto es la guerra contra el bienestar de los ciudadanos malagueños!!!
¡Socorrooooo!!!!...
Y AQUÍ SEGUIMOS...
Mi generación tuvo que optar por tomar partido y hacer política, aun sin querer, harta de que la hicieran -y de aquella manera- por nosotros aquellos desalmados que decían habían ganado una guerra...
Sí, tomamos partido quizás demasiado pronto porque era urgente... Y sustentado en lecturas de ensayos a cuenta gotas prohibidos y que, como utópicos, no servían para mucho; pero al menos nos señalaron el camino que teníamos que comenzar...
Pronto descubrimos que aquel camino sería largo y difícil... Tanto como asistir aún hoy a regresiones del pasado que creímos superado y que ha resultado ser muy frágil.
Por eso a los de mi generación nos duele el desdén de muchos que se dijeron nuevos hacia aquellos difíciles años que no vivieron y que iban, van, de profesores de universidad; por cierto, pobres alumnos manipulados con tanta fullería intelectual...
Y también, durante el viaje, hubo muchos desencantos; zancadillas, temores todos; dudas inesperadas e insuperables; corruptelas desde lo más alto de la pirámide social, económica y. política... Y es que, en el fondo, éramos tan jóvenes que desconocíamos, por entonces, la condición humana; una condición humana que a pesar de tanto todo (para nada, quizás, que diría el poeta) aún hoy a muchos nos sigue sorprendiendo por inabarcable desde una incierta apuesta por la solidaridad y la igualdad de oportunidades: es la certeza de la maldad humana, irrepetible quizás en otras especies animales, que si lo son es por supervivencia y alimento, no por avaricia ni por creerse superior a sus semejantes...
Mientras tanto, aquí seguimos, muchos de los de entonces, dispuestos a defender lo que hicimos y por qué lo hicimos; y sobre todo, dispuestos a que nuestra parte de razón siga siendo parte de una verdad superior, la colectiva...
Como gaviotas que a diario sobrevuelan el mar intentando seguir sobreviviendo a su modo...











