CUANDO los días... [Lo que me queda de mis días: diario de un escéptico]
sábado, 7 de septiembre de 2024
MÁS REFLEXIONES POLÍTICAS...
LA ETERNIDAD...
lunes, 2 de septiembre de 2024
ARBOLEDAS DESNUDAS...
BRINES, SIEMPRE BRINES...
A PUNTO DE UN VIAJE EN COCHE
Las ventanas reflejan
el fuego del poniente
y flota una luz gris
que ha venido del mar.
En mí quiere quedarse
el día, que se muere,
como si yo, al mirarle,
lo pudiera salvar.
Y quién hay que me mire
y que pueda salvarme.
La luz se ha vuelto negra
y se ha borrado el mar.
Francisco BRINES
CALMA, QUIETUD, SOSIEGO...
Un día calmo y agradable; es decir, nada excesivo sobresaltó mi calma... Una calma necesaria en esta idiocia que nos lleva y que no esperábamos se hiciera dueña del espacio público en más de medio mundo...
Calma, sí; ese estado de una cierta languidez y complacencia y que es en mí una aspiración diaria, derrotado ya de mitos y leyendas, y, sobre todo, escéptico de salvadores oportunamente cogiendo el tren sin destino salvo su ego...
Sí, es un hermoso día de insuperables recuerdos, y lecturas complacientes y agradecidas; cuando uno ya sólo aspira a estar en paz con uno mismo y la gente que importa de verdad, cuando la música es el necesario y obligado refugio, y cuando aparecen testimonios gráficos de que hubo un tiempo en el que no necesitaba gafas (como dice el fado: mis ojos no lloran ya por nadie, sólo lloran por mí) y aún tenía más de media vida por delante...
LEO A THOREAU...
"...Trataré de portarme
Como si estuvieras conmigo;
La senda que tome
Me llevará a ti,
Por grata y amplia ladera
Como si estuvieras a mi lado,
sin una raíz
En que tu pie tropiece..."
Henry David THOREAU





