Como sabéis, hace unos días anduve
por tierras portuguesas, tanto del norte como del sur; por todas partes
he visto mucha tristeza, eso que ya conformaba el alma protuguesa de
derrota y que la saudade transformaba en melancolía; pero aquella
tristeza que hasta ahora era, quizás, la parte más hermosa de su alma,
un alma maltratada por la historia y los desencantos, se ha agudizado
desde hace ya algunos años y rematado con la intervención de su
soberanía nacional por parte de intereses más que mezquinos al serlos,
encima, transparentes: la ciudadanía sabe ya todo; sabe que todo ha sido
una gran estafa, pero se siente acobardada y sola.
Y no os podéis imaginar cuánto sufrí por las calles de Valença al ver
todos los comercios sin gente (muchos ya cerrados por lo que sabemos),
con los empleados en las puertas viendo pasar el tiempo y, si acaso,
algún suspiro. Y casi todos me invadían para ofrecerme objetos o cartas
con comidas exquisitas; incluso algunos regateaban ... Y todos llevaban
la amargura incrustada en la piel, en la cara, en los ojos; esa terrible
e insufrible contrariedad en forma de dolor que produce toda inocente
sorpresa ante un nuevo abismo oscuro y desolador...
Sí, hace unos días anduve por Portugal; y me imaginé que a España
-con el consentimiento de nuestro gobierno, que parece solicitarla ya-
la intervenían también... Esa gran mentira que proclama que desde fuera
nos harán los deberes porque somos incapaces de hacerlos nosotros no
sólo es una clara e indecente pérdida de soberanía popular, germen de la
democracia, sino que es un insulto a nuestra inteligencia y"savoir
faire". Será que no hacemos los deberes que ellos quieren que hagamos,
los bancos fanceses y alemanes, que sólo quieren garantizarse el cobro
de nuestras deudas (los negocios son los negocios, y si toca perder, toca:
para eso ya ganaron bastante) a base de empobrecernos hasta la
inanición.
Y me rebelé; y me obligué a recordar cada día que no es verdad lo que
nos dicen; que hay alternativas; que no hay que luchar contra el déficit
sino contra el paro; que hay que hacer inversiones públicas para
dinamizar la demanda agregada, y que hay que luchar contra el fraude
fiscal y no dar amnistías a los defraudadores...
No lo consintamos. O será demasiado tarde y se repetirán en España
escenas como las que vi en Valença o en Santarem, o en Beja... Y ya no
valen movilizaciones sólo en España: el PP es aliado de aquellos
intereses; hay que plantearse ya movilizaciones de ámbito europeo; que
los que nos han arruinado y metido en esto sepan que no conseguirán
acabar con todos nosotros y las conquistas que hemos alcanzado con tanto
esfuerzo y consenso. ¿Por qué romper el consenso social alcanzado?.
Por tanto, sólo hay ya una salida: los sindicatos y los partidos
políticos porgresistas de Europa deben empezar a plantearse
movilizaciones conjuntas y de ámbito europeo para acabar con estos
indecentes profesionales de la mentira y sus aliados gobiernos corruptos
moralmente.
Aunque sólo sea para que podamos seguir oyendo fados y disfrutando de algo en esta vida...
Hay poetas malditos, que suelen ser los más inteligentes y sensibles; también los hay que de tanto exilio interior (y exterior) pasaron por casi todo lo que poeta no debe pasar, o quizá sí para escribir poemas hermosos... A muchos, estas circunstancias, cárceles, penurias, los hicieron más malditos para los corruptos de entonces, pero. eso sí, más sensibles para el arte y más humanos para la creación literaria. Y muchos acabaron en el nihilismo total, aquello que será todo algún día... Hoy traigo a mis imprescindibles este enorme poema de José Hierro, que hoy precisamente hubiese cumplido 90 años (se lo llevó un enfisema de tabaquismo, tras un infarto; eso que tanto me suena...). Y este poema VIDA me impactó desde el primer día que lo leí (usé unos versos suyos como título de mi blog); un poema que ya siempre me acompaña como lección de relativismo frente a toda contrariedad...
VIDA A Paula Romero
Después de todo, todo ha sido nada, a pesar de que un día lo fue todo. Después de nada, o después de todo supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!» Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!» Ahora sé que la nada lo era todo. y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada. (Era ilusión lo que creía todo y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada si más nada será, después de todo, después de tanto todo para nada.
Este fue siempre, de los poemas de Pessoa, el más recurrente en mi vida; sí, constantemente lo releo... Y dice así:
VEN A SENTARTE CONMIGO, LIDIA... Ven a sentarte conmigo, Lidia a la orilla del río. Con sosiego miremos su curso y aprendamos que la vida pasa, y no estamos cogidos de la mano. (Enlacemos las manos.)
Pensemos después, niños adultos, que la vida pasa y no se queda, nada deja y nunca regresa, va hacia un mar muy lejano, hacia el pie del Hado, más lejos que los dioses.
Desenlacemos las manos, que no vale la pena cansarnos. Ya gocemos, ya no gocemos, pasamos como el río. Más vale que sepamos pasar silenciosamente y sin desasosiegos.
Sin amores, ni odios, ni pasiones que levanten la voz, ni envidias que hagan a los ojos moverse demasiado, ni cuidados, porque si los tuviese el río también correría, y siempre acabaría en el mar.
Amémonos tranquilamente, pensando que podríamos, si quisiéramos, cambiar besos y abrazos y caricias, mas que más vale estar sentados el uno junto al otro oyendo correr al río y viéndolo. Cojamos flores, cógelas tú y déjalas en tu regazo, y que su perfume suavice este momento en que sosegadamente no creemos en nada, paganos inocentes de la decadencia.
Por lo menos, si yo fuera sombra antes, te acordarás de mí sin que mi recuerdo te queme o te hiera o te mueva, porque nunca enlazamos las manos, ni nos besamos ni fuimos más que niños.
Y si antes que yo llevases el óbolo al barquero sombrío, no sufriré cuando de ti me acuerde, a mi memoria has de ser suave recordándote así, a la orilla del río, pagana triste y con flores en el regazo.
FERNANDO PESSOA (Ricardo Reis: Versión de Rafael Díaz Borbón)
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MIS IMPRESCINDIBLES (2)
Este poema de Luis Cernuda siempre me conmueve. Sobre todo, su desgarro...
DONDE HABITE EL OLVIDO Donde habite el olvido, En los vastos jardines sin aurora; Donde yo sólo sea Memoria de una piedra sepultada entre ortigas Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje Al cuerpo que designa en brazos de los siglos, Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible, No esconda como acero En mi pecho su ala, Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya, Sometiendo a otra vida su vida, Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres, Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo; Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo, Disuelto en niebla, ausencia, Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos; Donde habite el olvido.
LUIS CERNUDA
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MIS IMPRESCINDIBLES (3)
Hoy, cuando se cumplen 70 años de la cruel muerte de Miguel Hernández, enfermo de cárcel y de espanto; hoy, cuando el amigo Manuel Rico ha sido galardonado con el Premio Internacional de Poesía que lleva el nombre de aquel poeta enorme, qué mejor que celebrarlo con un poema de los que considero imprescindibles ya en mi vida. Como este de J.L. Borges, EL MAR... Un poema que recuerdo lo leí por vez primera un verano de 1983 en la casa grande; era la tarde. El jazmín en el patio comenzaba a abrirse y mi madre empezaba a hacerme una biznaga en el alfiler, como cada tarde de verano que pasaba con ella en la casa grande... Desde entonces, no hay vez que lo lea que no me asombre ante tanta hermosura...
EL MAR
Antes que el sueño (o el terror) tejiera mitologías y cosmogonías, antes que el tiempo se acuñara en días, el mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento y antiguo ser que roe los pilares de la tierra y es uno y muchos mares y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera, siempre. Con el asombro que las cosas elementales dejan, las hermosas
tardes, la luna, el fuego de una hoguera. ¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día ulterior que sucede a la agonía.
JORGE LUIS BORGES
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MIS IMPRESCINDIBLES (4)
Hace muchos años un viernes de dolores vino la muerte y tenía sus ojos... Amaba a Pavese; lo leía siempre. Y me aficionó a eso de leer a los poetas. Y leímos a Pavese... Y vino la muerte, aquel vienes de dolores de 1977, y tenía sus ojos...
VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TUS OJOS...
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos -esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo-. Tus ojos serán una vana palabra, un grito acallado, un silencio. Así los ves cada mañana cuando sola sobre ti misma te inclinas en el espejo. Oh querida esperanza, también ese día sabremos nosotros que eres la vida y eres la nada. Para todos tiene la muerte una mirada. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como abandonar un vicio, como contemplar en el espejo el resurgir de un rostro muerto, como escuchar unos labios cerrados. Mudos, descenderemos en el remolino.
(Versión de Carles José i Solsora)
CESARE PAVESE
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MIS IMPRESCINDIBLES (5)
Más allá de la literatura que nos obligaban a memorizar los años de los curas agustinos (romances, poemas, estrofas), yo creo que me aficioné a la poesía gracias a Gil de Biedma y también a Neruda. Las personas del verbo (Gil de Biedma) y Veinte poemas de amor y una canción desesperada (Neruda) creo que fueron los libros que me marcaron para siempre... Y de Gil de Biedma me quedo con dos de sus poemas: De Vita Beata y este No volveré a ser joven...
NO VOLVERÉ A SER JOVEN
Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde -como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante.
Dejar huella quería y marcharme entre aplausos -envejecer, morir, eran tan sólo las dimensiones del teatro.
Pero ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma: envejecer, morir, es el único argumento de la obra.
JAIME GIL DE BIEDMA
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MIS IMPRESCINDIBLES (6)
Paco Ibañez fue quizás el que más nos enseñó a amar a los poetas en aquellos años de la oscuridad y los silencios; y cuando despertábamos a la vida... Y de entre todos los poetas a los que cantó, creo que a Goytisolo lo elevó en alturas; como con estas Palabras para Julia que llegó a ser parte fundamental de nuestra educación sentimental y una especie de himno en aquella mi juventud tan de descubrimiento del mundo y sus miserias...
PALABRAS PARA JULIA
Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable.
Hija mía, es mejor vivir con la alegría de los hombres, que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto, que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre sólo, una mujer así, tomados de uno en uno, son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti, cuando te escribo estas palabras, pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás, tu futuro es tu propia vida, tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas, que les ayude tu alegría, tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás como a pesar de los pesares, tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección y este mundo tal como es será todo tu patrimonio.
Perdóname, no sé decirte nada más, pero tú comprende que yo aún estoy en el camino.
Y siempre, siempre, acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso.
Prosiguen los días de primavera,
lluviosos al fin, tras haberse quemado parte de la Galicia que amo. Son
unos desalmados de no se sabe qué intereses ocultos, más allá de
asesinos de vida. Esperemos que la justicia actúe en el presente y a
futuro.
Y prosiguen también los días de las incertidumbres y palos de ciego ante
un monstruo con cara de avaricia y que se consiente por la ciudadanía
de una manera tan sorpresiva como indecente: sigo sin entender la
mayoría absoluta del 20-N para el PP, pero eso es pasado. Y la gente
honesta y trabajadora, a la que encima acusan de haberse pasado en
excesos de consumos y pretensiones (sólo quisieron llegar a la orilla de
un cierto bienestar y dejarles a sus hijos un mínimo vital que ellos no
tuvieron en la posguerra; quizá se creyeron el cuento aquel de las
clases medias acomodadas que tanto traidor y desclasado incorporó a la
sociedad, pero en todo caso nunca fueron culpables, sino víctimas, por
pretender la felicidad en esta tierra, felicidad que se las ofrecían
barata los especuladores y ladrones, que especulando con ellos se lo han
llevado todo a paraísos fiscales y a ladrillos imposibles, hasta que
estalló toda su mentira y nos dejó más ciego y atemorizados), aquella
gente que sigue creyendo en la decencia de algunos para sacarnos de esta
ruina a la que nos han llevado a la mayoría una minoría que acumula más
riqueza y poder que nunca, aquella gente que han dejado tirada y
asustada en una esquina del mundo que llaman el sur de Europa, sólo
piensa ya en una esperanza que apenas se ha dibujado...
Andalucía, desde el pasado 25 de marzo de este 2012 se ha convertido en
la esperanza de los trabajadores y gente de bien de España, de Europa y
de la Humanidad.
Sí, Andalucía se ha convertido en el laboratorio
desde donde debe renacer la esperanza en que otra forma de acción
política es posible, y otra forma de hacer sociedad también. Y en ese
laboratorio juegan un papel muy importante los responsables políticos de
aquella esperanza del mundo para que se haga realidad. Por tanto IU y
PSOE tienen que estar a la altura; no puerden fallarnos más. Deben tener
en cuenta que toda la humanidad progresista, que toda la Europa
trabajadora está pendiente de Andalucía, que esta tierra nuestra se ha
convertido, por voluntad de los andaluces -una vez más tan inteligente-,
en el espejo donde mirarse, al ser el único territorio de la vieja
Europa que será gobernado por la izquierda política mayoritaria.
Y ojalá sea la oportunidad para el renacer de una nueva forma de hacer política.
No habrá otra: están crecidos y vienen a acabar con todo.
Por tanto, es la hora de la responsabilidad y no de la fe...
(P.D. Creo que Labordeta estará contento con el resultado de Andalucía y Asturias...)
Decía Louis Gabriel Bonald (quizás sea antepasado de Caballero Bonald) que "un hombre puede no ser igual a otro, pero siempre será su semejante". Hoy, cuando todo lo que creímos ya alcanzado para siempre se nos va desmoronando ante nuestro pasmoso asombro de derrota, cuando lo que hasta ayer era civilización y hoy le llaman excesos de todo tipo, pensaba en esta verdadera dimensión de lo humano. Y es que la maldad es humana; la codicia también; y la envidia y el recelo. Y la vanidad y la mentira... Y esa es la tragedia humana: por mucho que la historia se repita no terminamos de aprender. Unos siguen sin aparentemente haberse civilizado ante nuestra sorpresa aún intacta; otros, seguimos tan débiles que no alcanzamos a entender que aquello que odiamos también es parte del ser humano en este mundo que llamamos TIERRA... Y al parecer, esa parte innoble desde nuestro punto de vista, es farsa de lo primario y obsceno, esos ámbitos oscuros de los humanos, es lo que triunfa y lo que se estima y aplaude... Lo demás, no importa. Le llaman derrota; y sensibilidad...
Hoy es Domingo de Ramos... Tengo conciencia de mi primer domingo de Ramos estando en la casa de los abuelos, en Coín, viendo pasar la procesión de LA POLLINICA (en Sevilla la llaman la borriquita; en Sevilla llaman pasos a lo que en Málaga son tronos: Sevilla y Málaga, mis dos anteproyectos de vida...) desde su gabinete y estando convaleciente aún tras haberme operada de la garganta (se decía "de las pelotas"). Y recuerdo que me daban muchos helados para cicatrizar antes, cosa que agradecía: por aquellos entonces yo apenas comía nada... Desde aquellos primeros recuerdos apenas ya me queda nada. Nosotros no fuimos nunca capillitas; entre otras cosas porque nunca nos hicieron serlo, afortunadamente, más allá de que en semana santa siempre nos íbamos a Coín, donde sólo había dos o tres días de procesiones, y, en cualquier caso, sencillas. Ya en la juventud sí viví alguna noche de Semana Santa de Málaga y, sobre todo, me empapé de la de Sevilla los primeros años que anduve por allí: vivir en el centro de Sevilla te obliga, si estás en la ciudad, a vivir la Semana Santa, quieras o no... Y recuerdo un martes santo, en la Plaza del triunfo de Sevilla, que vi llorar a un japonés; y que de tanto hacerlo le temblaba la máquina de fotos... Todos los que estaban alrededor empezaron también a llorar: el llanto se pega siempre; llorar es mimético... Yo, reconozco que me emocionó, pero no llegué a llorar. A mi me enseñaron que los sentimientos no hay que explicitarlos en público; que es una falta de educación y de pudor y de respeto. Y me contuve: a esas edades también es más fácil contenerse. Y es que el espectáculo era soberbio, irrepetible y único; entre naranjos en azahar; inciensos que emborrachaban; pasodobles eternos de amarguras; y vírgenes que bailaban al son, con la luz de la última tarde, con los ocres y blancos de Sevilla, con las buganvillas anranjadas y fucsias; con las murallas de las Alcázares, y con los silencios sobrecogedores... de cierto que me emocioné sobremanera... Hice fotos; muchas fotos... Por entonces eran en papel y con tanto trajín de vida las he medio perdido... Luego llegaron los años de la madurez y los cansancios de bullas y desde hace años la semana santa es una semana donde hay días de vacaciones, más allá d elas que siemrpe disfruto últimamente, como hice hace unos días, con cargo a mis vacaciones anuales que troceo, siempre que la empresa me lo permita...
En cualquier caso, sean pasos o tronos, sea en Málaga, Cádiz, o Zamora, es un espectáculo pagano y hermoso, que además genera negocio y turismo; por eso siempre hay que sostener estas fiestas. Pero, sinceramente, no es ya soportable el nivel de cursilería, de cainismo, de catetería, de caspa, de subcultura al uso, etc, que ostenta -y cada año a más- todo el mundo que rodea la semana santa, desde las hermandades a los meapilas líderes de aquel espectáculo y su cobertura mediática, más allá del business y de su enorme belleza.
Cada Domingo de Ramos me recuerdo en el gabinete de la casa del jardín tomando helados mientras pasa LA POLLINICA.
Y también recuerdo que me dolía la garganta al tragar...