jueves, 1 de octubre de 2026

HOY HE CUMPLIDO AÑO, UN AÑO MÁS QUE HA HUIDO DE MI VIDA...

Como dijo un amigo hace unos días citando a Carver, "nada pido, excepto tiempo soleado" (Raymond Carver)...
Eran días de vino y rosas… Y de trabajo, de viajes, de deshoras; eran los días laborables, aquellos que siempre llevaban razón, como nos dijo el poeta… Y eran los días inolvidables de mujeres hermosas que creímos eternas…
Quizás siempre fuimos esclavos de un mundo que nos llevaba sin solución de continuidad…
Era la vida en derredor que se consumía en su tiempo, ese impostor que nos devora sin piedad… Y era cuando por entonces la vida me inventaba a diario...
Hoy aún disfruto de días de vino y rosas; pero ahora, como una suerte o un trofeo, soy yo el que a diario se tiene que inventar la vida… Y me falta tiempo cuando el tiempo se agota para todos: de nuevo ese impostor que nos devora sin piedad y al que le pido algo de ternura y paciencia… Sí, a diario me falta tiempo para todo lo que necesito hacer, ver, oír, amar o leer…
Pero hubo un día, quizá demasiado pronto, en el que me sentí terriblemente solo, extraño, ausente, huraño, débil e ignorante… Y me reconocí incapaz para la vida en este mundo tan inhumano y cruel como un olvido; y hubo otro día en el que, al fin, supe que todo era una gran mentira salvo los sentimientos, los afectos, esas cosas del alma verdaderamente humana…
Llegaron más días y todos acababan, sin opción alguna, irrecuperables de tiempo: era la vida que se iba por alrededores inesperados; obscenos a veces, o llenos de la muerte de los otros, la verdadera muerte, como también nos dijo otro poeta:
"Ahora sabes que la muerte no es morirte,
sino que muera alguien amado"
(Miquel MARTÍ i POL)
Sí, siempre los poetas, siempre…
Y así, también de pronto, otro día me encontré demasiado mayor ya para entender el porqué de tanta soledad, tanta incapacidad, tanta mentira y tanta fatalidad…
Al cabo, siento un doloroso fracaso de mundo, de todo este mundo que me acoge… Y no sólo yo me encontré –y encuentro a veces– demasiado solo; conmigo siempre también –y desde muy temprano– vino toda la soledad del hombre en la tierra… Quizás es que también supe muy pronto que somos solos y sólo solos seguiremos conviviendo con nuestra soledad…
Claro que, los días de vino y rosas –aquellos de entonces y estos por veces aún– son los que más recordaremos siempre, los que nos seguirán obligando a la vida y por los que nos recordarán siempre los demás…
Hoy el tiempo de los hombres, esa forma de contar el tiempo de la vida, me añade un año más vivido; pero a mí, que ya sólo cumplo días, me sigue sorprendiendo la forma de contar el tiempo de los hombres del mundo de hoy… En todo caso, la vida es lo único que de verdad poseemos y sin saber porqué la disfrutamos ni sabemos hasta cuándo…
En todo caso, os deseo salud y vida a todos mis amigos, mi gente, recordando estos hermosos versos de Francisco Brines:
“ Hoy parece un engaño que fuésemos felices
al modo inmerecido de los dioses.
¡Qué extraña y breve fue la juventud! “
(F. BRINES)
………
P.S. Dejo esta hermosa "Canzonetta Semplice" deseando que todos la bailemos...