martes, 11 de marzo de 2014

AL NATURAL, SOY MÁS JOVEN...

Y mi querido Paco Sánchez me hizo su retrato...

NUNCA DORMIRÁN BIEN...

El teólogo francés, Henri Maret, decía que 'el que ha sufrido algún mal puede olvidarlo, pero jamás lo olvidaría el que lo ha causado'...
Hoy hace 10 años de un espanto que conmovió la vida de todos nosotros, los españoles de bien. Unos desalmados quisieron saldar con vidas inocentes su fanatismo tras muchos errores de nuestros dirigentes políticos de entonces, enfermos de egolatría y atlantismo, que nos llevaron a una guerra injusta y cruel...
Las víctimas de aquellos espantosos crímenes, como decía Maret, irán poco a poco superando y olvidando; pero, tanto los autores materiales, como los que los forzaron (al fin sabemos la autoría intelectual que buscaban muchos: los que lideraron aquella amoral guerra de Irak), no duermen tranquilos desde entonces. Algunos de aquellos dirigentes políticos que decidieron apoyar la invasión de Irak han pedido perdón; nuestro presidente de entonces, el de la foto que trabajaba en ello, no sólo no ha perdido perdón sino que se pavonea de aquello aún... Como sus voceros y sus ballet mediáticos, de tertulianos y periodistas ricos en mentiras; tantas como sus abultados patrimonios al calor del poder corrupto de la mentira institucionalizada y cruel...
Sí, como decía Maret, no duermen bien... 
Ojalá nunca más duerman bien...


SON UNOS LADRONES Y NO TIENEN VERGÜENZA

Desde hace mucho tiempo ya tengo la terrible sensación de ser un presunto culpable de lo que pasa en España...
Y digo presunto (ese eufemismo tan de moda para no decir ladrón) por si alguien decide denunciarme por culpable...
Pero sí, soy culpable por no decir bien alto -sin trampas ni sutilezas del lenguaje- que en España nos gobiernan unos golfos desalmados, que no tienen vergüenza, ni torera ni cristiana (de la que alardean con sus golpes de pecho y susobispos), que roban dineros y servicios públicos, que cometen delitos fiscales y otros de todo tipo, y que siguen en sus puestos, con su impunidad de medios voceros que los defienden y jueces compinches que los protejen en vez de meterlos en la cárcel; y todo con sus desaires, con sus maldades profundas y desahogadas, con su hortera y vulgar forma de ostentar el poder, un poder que le hemos dado y no les pertenece; y que nos deben un respeto; y que nos tienen que tratar como ciudadanos, no como imbéciles...
Sí, soy culpable porque consiento esta situación al no denunciarlos en un juzgado de guardia ni decir lo que tengo que decir a todas horas: ¡que son unos ladrones y no tienen vergüenza!

domingo, 9 de marzo de 2014

NUNCA EL OLVIDO...

Decía Borges que 'sólo una cosa no hay; es el olvido'...
Si sólo somos tiempo, el que nos queda, mejor no olvidar que se nos puede ir olvidando ya que no regresará jamás...
Por eso nunca olvido ni puedo...

"No sería capaz de describir el más pequeño pormenor del viaje, el más pequeño trecho de visible. He ganado estas páginas por olvido y contradicción. No sé si eso es mejor o peor que lo contrario, que tampoco sé lo que es. El tren afloja, es el Caes do Sodré. He llegado a Lisboa, pero no a una conclusión." (Fernando Pessoa: El Libro del Desasosiego de Bernardo Soares)
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"Mi vínculo con Lisboa empezó por la vida literaria. Con EL AÑO DE LA MUERTE DE RICARDO REIS empecé a darme cuenta de que estaba más unido a Lisboa de lo que creía." (José #Saramago: J. Saramago en sus palabras)


sábado, 8 de marzo de 2014

EL REGRESO AL SUR

Cuando el regreso...

Hace una hora más o menos, entraba en casa, en Málaga, en el lugar que habito en este mar Mediterráneo que me lleva...
Diez horas de carretera; una más, de 'paradiñas', que diría un gallego...
1.200 Km +/-: atravesar la España del oeste, bordeando Portugal, y cruzar la campiña sevillana hasta la Vega de Antequera para bajar por los Montes de Málaga a la Ciudad del Paraíso (V. Aleixandre), es toda una hazaña placentera, más allá del cansancio...
España es tan variada como hermosas sus tierras todas...
Atrás han quedado días inolvidables; los primeros de Portugal, de Sintra, de Lisboa, no serán superables: quizás haya sido la visita más placentera y de mayor recompensa de las que he realizado a aquella ciudad blanca, a aquel país que tanto amo... Y mis días de Galicia, ¿qué decir cuando se han vivido con tanta intensidad y con tanta devoción?
En definitiva, he regresado para volver... A Lisboa; a Galicia...