miércoles, 9 de septiembre de 2009

NADA NUEVO Y LAMENTABLE ESPECTÁCULO...

Nada nuevo ha dicho nuestro inclasificable presidente, salvo ahondar en la idea noecon de que a pesar de la subida de impuestos para atender las políticas sociales (?) y las inversiones públicas, serán subidas coyunturales y además hay que tener en cuenta que, aún con la subida prevista, España seguirá teniendo una menor presión fiscal que la media europea.
¡Qué manía ésta de la llamada nueva izquierda de presumir de pocos impuestos! ¡Pero si sin impuestos no hay garantias de gasto, más allá de elevar la deuda pública! ¡Pero si España está muy por debajo de la media europea en gasto público! ¡Y por debajo de la media europea en gasto social!...
Claro, así le va a esta nueva izquierda en España, en Inglaterra y en Portugal.

Y lamentable nuevo espectáculo de la judicatura española. Un juez estrella zarandeado por la derechona (Umbral) incrustada en el poder judicial. Y en vez de ser discreto, el Juez Campeador (Aguilar) entra a declarar por donde el vulgo para chupar cámaras y aplausos de la otra España, la eternamente sacrificada...
Lo hemos dicho muchas veces: en un país donde no funciona la justicia no funciona nada. Sin justicia no hay democracia; sin un poder judicial democrático y leal, no hay democracia, no hay libertad y no hay Estado de Derecho.
Lamentable espectáculo de una España pre-moderna.

martes, 8 de septiembre de 2009

EN DEFENSA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN PÚBLICOS


Mucho se ha escrito sobre el asunto de los medios de comunicación en la sociedad actual; mucho, y las más de las veces sesgado por intereses oscuros, tanto económicos, como sociales y/o políticos.
Y así, es un tópico opinar que los medios de comunicación públicos son medios de comunicación manipulados por los políticos que detentan el poder (hablamos siempre de los países democráticos; de los otros países con dictaduras de todo tipo, ni hablamos). Y aquí es donde quiero iniciar un tema de debate para mantener lo contrario...
Partiré de una constatación: la objetividad no existe. Es decir, todos los medios manipulan, porque la verdad es difícil de contarla, dadas sus distintas percepciones. Se intenta distinguir entre información y opinión para disimular y justificar lo imposible: ¡hasta en elegir de lo que informar hay subjetividad!...
En segundo lugar, dado que no hay objetividad se intenta buscarla con la menor subjetividad posible; en este grupo estarían los medios más honestos, desde un punto de vista moral. A partir de aquí, y en función de una menor querencia por luchar contra la subjetividad estaría todo el espectro de medios hasta llegar al amarillismo y la manipulación totales.
Curiosamente, y es un logro una vez más de los intereses privados en su afán inagotable por engullirlo todo, se suele tachar a los medios públicos (sobre todo, radio y televisión) de los auténticos manipuladores de la información. Y nadie reflexiona; todos asentimos. Y opino que no es cierta esta constante aseveración. Y lo argumentaré:
Como he señalado, no existe la objetividad informativa; ni desde el qué, ni el cómo, ni cuando, ni para qué ni para quién informar u opinar. Es decir, todos manipulan en alguna medida: el espectro va desde los que intentan ser más objetivos hasta los que son descaradamente subjetivos. Y aquí aparece la legitimación: al menos los medios públicos que "manipulan" lo hacen a través de los representantes políticos de la mayoría de los ciudadanos; es decir, si manipulan, al menos tienen detrás a un cuerpo electoral mayoritario que ha dado el poder a aquellos "manipuladores de la información". En cambio, nadie cuestiona la manipulación de la SER, por ejemplo, o de EL MUNDO. Ni los propietarios de la SER ni los de EL MUNDO han pasado por las urnas; y manipulan más que los medios públicos; al menos los públicos tienen controles (Comisión de Control Parlamentaria), controles que sólo sus dueños tienen sobre los medios privados. Se dice: las elecciones son diarias en los kioskos en el mando a distancia o en la elección de sintonías de radio, y la independencia sólo está garantizada con los privados.
No es cierto, porque sólo leemos, oímos o vemos lo que nos conforta leer, oír o ver; es decir, sólo consumimos aquellos medios privados que nos ofrecen nuestra visión sesgada del mundo. Es un elección, si; pero sesgada por nuestra ideología; por tanto manipula también (sólo que nos agrada esta manipulación por cercana) y encima no tiene el consenso ni la garantía de la mayoría social a través de las urnas como sí tienen los medios de comunicación públicos.
En conclusión: sólo los medios públicos de países democráticos garantizan una menor manipulación de la realidad a la hora de contarla y/o analizarla; y en cualquier caso, disponen de una mayor legimitidad social en el análisis y/o información de aquella realidad; una realidad, por tanto, mayoritariamente más cercana a la utópica verdad.
De ahí la necesidad de su constante presencia y competitividad.

lunes, 7 de septiembre de 2009

SOMOS EL TIEMPO QUE NOS QUEDA...

Se inicia otra semana más de mi nueva vida, una semana que ansío sea bondadosa en noticias que espero con cierta inquietud: lo malo de hacernos mayores es que los antojos, los deseos, se nos presentan con urgencia; la urgencia de la misma vida...
Dicen que es la regresión, que desde que se cumplen los cuarenta -se nos cuenta- regresamos; al principio, al origen, a la infancia, a los antojos... A la nada...
Pero yo creo que es el miedo a irnos sin obtener lo que hemos deseado, aunque dicen que para ser feliz no debes desear lo que no puedes alcanzar. Por tanto, la madurez consiste ya en sólo desear lo que podemos alcanzar.
Claro que, el alcanzar esos ámbitos vitales donde muchos no llegaron te convierte -ciertamente- en privilegiado y te hace consciente de que el futuro ya no existe.
Porque somos el tiempo que nos queda (Caballero Bonald).

viernes, 4 de septiembre de 2009

REPRODUZCO EL ARTICULO DE VICENÇ NAVARRO PUBLICADO EN LA REVISTA SISTEMA DIGITAL

Enfoques

POR QUÉ SE NECESITA LA REFORMA FISCAL

POR QUÉ SE NECESITA LA REFORMA FISCAL

Desde finales de los años setenta y principios de los ochenta, hemos visto en la gran mayoría de países capitalistas avanzados la implementación de políticas liberales en todas las esferas públicas (tanto económicas y sociales, como fiscales) de la sociedad. En todas ellas, el supuesto ideológico que sustentaba tales políticas era la creencia de que el sector público debía reducirse con el fin de liberar el carácter emprendedor del mundo empresarial, eliminando las trabas que las intervenciones públicas ponían a su desarrollo. Como había dicho el Presidente Reagan, el gran gurú del movimiento liberal, “el estado no es la solución, sino el problema”. Con pequeñas variaciones, este slogan se reprodujo con el Presidente Bush padre, el Presidente Clinton, y el Presidente Bush hijo. Y en Europa, se reprodujo, no sólo por las derechas, sino también por gran número de partidos gobernantes de centroizquierda, que incluía desde Blair hasta Schroeder. Uno de los centros intelectuales más importantes en la promoción de esta filosofía era Demos, un centro próximo al gobierno Blair, considerado como el Vaticano intelectual de la Tercera Vía. Era casi imposible atender reuniones patrocinadas por tales gobiernos de centroizquierda o de sus partidos, sin estar expuestos a documentos producidos por tal centro, distribuidos ampliamente por los organizadores de tales encuentros. Demos se convirtió en el centro de referencia más importante de este pensamiento liberal en su versión de centroizquierda. Sus trabajos, junto con los trabajos del sociólogo Anthony Giddens, fueron determinantes para promover lo que pasó a llamarse el socioliberalismo, es decir, el liberalismo con una dimensión social.

La dimensión social de esta nueva versión supuso, sin embargo, una ruptura con la visión socialdemócrata que se había caracterizado por enfatizar la universalización de los derechos sociales y laborales, incorporándolos en el concepto de ciudadanía. La socialdemocracia había enfatizado siempre, desde sus orígenes, tal universalización de derechos, y para conseguirla había promovido políticas redistributivas. En este proyecto, el estado tenía una función redistributiva y su política fiscal y de gasto público tenían esta función: redistribuir los recursos y disminuir la polarización social, guiando las políticas sociales bajo aquel espléndido principio de que “a cada uno según sus necesidades, y de cada uno según sus habilidades”. De ahí que la progresividad fiscal era el signo de identidad de la socialdemocracia (y de todos aquellos otros partidos, se llamaran como se llamaran: comunistas, laboristas, socialistas, etc. que, independientemente de su narrativa, hacían lo mismo cuando gobernaban, es decir, universalizar los derechos a base de políticas redistributivas).

La Tercera Vía, o socioliberalismo, rompió con ello. La palabra “redistribución” apenas aparece en los textos de Demos o en los escritos de Giddens. En su lugar apareció el concepto de “igualdad de oportunidades”, enfatizando la necesidad de que el Estado (llamado Estado facilitador en lugar de Estado redistribuidor) garantizara que todo ciudadano pudiera alcanzar los niveles de desarrollo que su propio mérito le permitiera. Era, en realidad, la americanización del discurso político de los partidos socialdemócratas europeos. De hecho, el Partido Demócrata de EEUU se convirtió en el punto de referencia de muchos de aquellos partidos. Anthony Giddens incluso se refirió a tal Partido como el partido de izquierdas más importante del mundo. Y el partido más grande de la izquierda europea, el Partido Comunista italiano, se recicló y pasó a llamarse el Partido Democrático, refiriéndose explícitamente al partido estadounidense como modelo para su nuevo partido.

En este nuevo proyecto político intelectual se asumía que esta igualdad de oportunidades podría conseguirse sin una redistribución previa de los recursos. Dicha igualdad de oportunidades podía conseguirse –decían los arquitectos de tal pensamiento- a base de ayudas a los desfavorecidos, tales como becas de estudios y otras intervenciones anti-pobreza y anti-exclusión social. El objetivo era crear sociedades en las que la mayoría de la ciudadanía pertenecieran a las clases medias, habiendo desaparecido en la práctica las clases sociales. Hablar de clases sociales o lucha de clases era arriesgarse a ser definido como anticuado y poco moderno, marginado en una cuarentena que evitara la contaminación al resto de ciudadanos.

LA SISTUACIÓN EN ESPAÑA

Tal visión socioliberal¬¬¬¬¬¬¬¬¬ apareció también en la corriente Nueva Vía que lideró el candidato Zapatero. Economistas influyentes en tal vía escribieron libros sobre el futuro del socialismo, en los que se subrayaba la necesidad de disminuir las expectativas populares hacia el estado. Tenía que romperse –decían tales autores- con la actitud tradicional en la socialdemocracia, que exigía un mayor protagonismo del sector público, con aumento de los impuestos y del gasto público. Estas ideas debían abandonarse, creándose una nueva cultura, o nueva vía, en la que bajar impuestos era también una señal de identidad del socialismo, todo ello dicho y subrayado en el país de la UE que tenía (y continúa teniendo) la menor carga fiscal y menor gasto público (incluyendo gasto público social) de la Unión Europea. De esta manera, las políticas fiscales del Sr. Rato y del Sr. Solbes, apenas de diferenciaron: su objetivo era bajar el mayor número posible de impuestos. Esta disminución (iniciada ya en el año 1993, pero acentuada de forma muy marcada a partir de 1996) fue acompañada con un aumento de su regresividad, causa de que las rentas del capital y de las clases pudientes alcanzaran niveles sin precedentes (Ver “Las consecuencias de la regresividad fiscal”, Público, 03.09.09). En realidad, la polarización de las rentas en España y en Europa ha alcanzado niveles sin precedentes. Nunca antes los ricos habían ganado tanto dinero. Éstos, en su búsqueda por conseguir la máxima rentabilidad en sus inversiones, invirtieron en actividades especulativas –como las inmobiliarias- que guiaron el desarrollo capitalista en los últimos quince años, iniciadas por el gobierno conservador liberal y continuadas por el gobierno socialista.

Este punto merece repetirse porque no se ha informado suficientemente de que la causa de la crisis económica y financiera actual ha sido precisamente la polarización de las rentas, facilitada por las políticas fiscales regresivas llevadas a cabo por la mayoría de los gobiernos europeos y de EE.UU durante el periodo neoliberal. Ha sido el liberalismo (incluyendo su versión socioliberal) el que nos ha llevado a la Gran Recesión. La exuberancia de las rentas del capital a costa del descenso de las rentas del trabajo (éstas últimas habiendo disminuido de una manera muy marcada en la mayoría de países de la UE), ha sido la causa de que tengamos un capitalismo que ha dejado de ser un capitalismo productivo (al no haber suficiente demanda de productos como consecuencia del descenso de las rentas del trabajo) para pasar a ser un capitalismo de casino, basado en la especulación. De ahí que no sea posible salir de la crisis que estamos viviendo sin una corrección muy acentuada de la polarización de las rentas en los países de la UE (incluyendo España). Fueron las políticas redistributivas del New Deal en EEUU las que sacaron al mundo de la Gran Depresión, y son las únicas que sacarán al mundo de la Gran Recesión.

Parece que ahora hay conciencia de ello a los dos lados del Atlántico, pues muchos gobiernos están aumentando los impuestos a los ricos. Pero la enorme timidez con la que los gobiernos europeos, incluyendo el español, están intentando reducir esta polarización de rentas, aumentando los impuestos de los grupos más pudientes y de las rentas del capital, es insuficiente. En España, las propuestas de reforma fiscal son excesivamente moderadas y tienen el problema añadido de que el gobierno las justifica como necesarias para reducir el déficit del estado, convirtiendo una política pública de clara orientación redistributiva en una medida meramente de buena gestión pública. Lo que el gobierno olvida es que para la gente normal y corriente –las bases electorales de las izquierdas- la reducción del déficit del estado es un tema que les importa poco. “Reducir el déficit” es una categoría genérica que no mueve a las bases electorales de las izquierdas. Lo que les importa más (el 78% de la población considera que las desigualdades en España son demasiado grandes) es que la distancia entre lo que son y lo que tienen ellos –la mayoría de la población- y los ricos, es demasiado elevada. Perciben, con razón, que la igualdad de oportunidades en este contexto no es realizable. Y de ahí su protesta.

Una última observación. Demos, por fin, mostró sus colores reales. Según el semanario de izquierdas británico, The New Stateman, el director de Demos, Richard Reeves, ha pedido el apoyo electoral al Partido Conservador británico (10 agosto 2009). Ya era hora de que lo hiciera para clarificar la situación. Hay que aplaudir su coherencia (que algunos llaman mero oportunismo), pero hay que decirles a los que se inspiraron en ellas dentro de las centroizquierdas españolas que sean más coherentes y dejen de inspirarse en Demos o que cambien de partido y se vayan a lo que llaman centro, el término que las derechas escogen para autodefinirse como consecuencia de la impopularidad que éstas tienen en España.

Vicenç Navarro

ELIZABETH Y SU JARDÍN

Estoy releyendo un delicioso librito que compré hace ya 12 años, me costó 1.500 pesetas y se titula ELIZABETH Y SU JARDÍN (Mondadori); y cuya autora fue Elizabeth von Arnim, una Australiana de Sidney, nacida en 1866, y educada en Inglaterra. Tras varios avatares en su vida, maridos y divorcios, acabó en la Riviera francesa y en los EE.UU., a donde acabó huyendo de Europa tras estallar la Segunda Guerra Mundial, y donde murió con 75 años. Tras este delicioso libro, que lo publicó como Anónimo, triunfó como escritora, pero siempre firmaba sus libros "por la autora de Elizabeth y su jardín"...
Y destaco estos párrafos, escritos a modo de diario de la protagonista:
"La gente que me rodea está convencida de que soy, para ponerlo de la manera más suave posible, extremadamente excéntrico, pues ya corre la voz de que me paso el día fuera con un libro y que no hay un mortal que me haya visto cosiendo o cocinando. ¿Pero para qué cocinar cuando se puede conseguir a alguien que te cocine? Y en lo que respecta a coser, las criadas pondrán el dobladillo a las sábanas mejor y con más presteza de como yo pudiera hacerlo; además, todos esos complicados trabajos de aguja no son más que inventos del diablo para impedir que las necias pongan sus sentidos en cosas más sabias".
Delicioso texto de una mujer libre y extraordinariamente moderna para la época.

jueves, 3 de septiembre de 2009

LOS AMANECERES DE MI NUEVA VIDA...

Desde que me inicié en esta nueva (y espero que transitoria) vida, he recuperado los amaneceres... Y aunque soy crepuscular (esa forma tan hermosa de derrota y de cansancio), ver y sentir un amanecer te llena de fuerza y placer.
Así, cada día laborable, salir de casa aún de noche y empezar la carretera iluminada por el sol que se inicia en las alturas, con esos vapores que produce el rocío al calentarse y esa placentera desnudez del alba, ciertamente es un espectáculo sobrecogedor...
Sólo estropea el amanecer la cantidad de vehículos autómatas que como hormigas inundan las carreteras de acceso a las ciudades, esos espacios que, como decía el bolero, destruyen las costumbres... O días como hoy que, como consecuencia de una agradable cena de los hermanos en casa de La Mayor, ha supuesto que apenas haya pegado ojo en una noche calurosa, corta y agotada...
Sí, ciertamente en mi nueva vida he recuperado los amaneceres necesarios que me llenan de fuerza y de placer.

martes, 1 de septiembre de 2009

HACE 70 AÑOS HITLER INVADIÓ POLONIA

Fue el inicio de la llamada Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, mi generación es quizá la única que no ha tenido que ir a la guerra desde la historia más antigua, si exceptuamos la inaceptable inoperancia europea durante la reciente guerra de los balcanes.
Gracias a mis dioses doy por ello, pero el polvorín incontrolado de Afganistán, Irak, como consecuencia de aquel 11-S que acabó con las torres gemelas de New York, y las incertidumbres de Irán, de Corea, no presagian precisamente un horizonte de paz y sosiego en el mundo.
En cualquier caso, sirva este aniversario para tener presente -una vez más- que la maldad humana no tiene límites, y que, por tanto, siempre es la hora de la política, ese territorio de los pueblos cultos y desarrollados donde se dirimen democráticamente los errores y los conflictos humanos más allá de las armas, de la violencia y del terror.