Cada día más me siento un mero superviviente en este loco e inaceptable mundo que no termino de entender ni de aceptarme en él… Siempre tengo la sensación de extrañeza ante todo y casi todos…
Nada me ata a este insoportable mundo salvo aquellos seres humanos que amo como siempre se ama de verdad: sin saber por qué… Razón más que suficiente, sí, por suerte para mí por no saber por qué y, por tanto, de verdad…
Y si acaso, reparar en un tiempo, recordar una tarde, un lugar… Eso de la memoria; eso de los socorros que siempre nos salvan…
Como alguna tarde en su crepúsculo o alguna hermosa mujer que amé alguna vez, y siempre, también, sin saber por qué…
Mi ignorancia, mi desconocimiento, me inhabilitan para este mundo en su ocaso…
Sólo me produce rechazo y melancolía…

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