Mucho se habla de la judicatura española, de sus sesgos políticos, o del uso partidario de instituciones constitucionales como el Senado, hoy convertido en una “fortaleza” de defensa de las miserables luchas del PP frente al Gobierno que quiere derribar desde el minuto uno —como si todo valiese en el debate público para alcanzar el poder— cuando debía ser aquel Senado la Cámara Territorial del legislativo español…
Pero por desgracia no son las únicas instituciones ni el único poder democrático cuyo funcionamiento deja mucho, muchísimo, que desear…
Lo vengo denunciando desde muchos años: el periodismo español, el llamado cuarto poder, deja mucho que desear para con una sociedad democrática… El nivel, la competencia profesional de muchos de sus actores, sean empresas o sus empleados, los delata…
Se dirá que ni más ni menos que como en todas las profesiones, pero la responsabilidad de los medios de comunicación y de sus profesionales es de una trascendencia tan elevada que pocos son conscientes de ello: a diario vemos cómo se condena a gente inocente —cuando no se le lincha en el sentido figurado de la denigración de su persona y fama…
La presunción de inocencia no la cumple quien más debe vigilarla, cual los medios de comunicación, que más que medios parecen fines… Nunca me ha gustado el periodismo de opinión, salvo columnistas de prestigio, como escritores o profesionales de lo que hablan y opinan…
Porque lo que demando de un periodista es información!!!…La opinión ya me la haré yo con la información que me den unos y otros… Pero eso de que en tertulias y columnas opinen de todo y desde tanta ignorancia las más de las veces —lo mismo hablan de política internacional que de enfermedades víricas o de un asesinato— es un insulto a mi inteligencia y a la colectiva…
Y en todo caso, más que medios de comunicación y periodistas, muchos, los más, sólo son altavoces de mediocres políticos en su vulgar lucha contra adversarios políticos más mediocres aún al entrarles al trapo… Por cierto, llamadas empresas de comunicación que financian empresas privadas o instituciones públicas con descaro, cuando no son sino meros activistas, desde libelos digitales y de papel a payasadas de tertulias televisivas donde opinan de todo —y de lo que no saben—, también todos…
No sé quién dijo que los españoles cuando no tienen enemigos fuera lo buscan dentro… En todo caso, como Luis Cernuda, “soy español sin ganas”…
Quizá por eso cada día me siento más lusitano y más afrancesado… Al menos siempre que estuve por esos territorios (Francia y Portugal son para mí algo más que guaridas) me olvidé de que en el lugar donde nací y donde vivo apenas hay tregua que permita la aparición de la convivencia con dignidad, la inteligencia, la ternura y, sobre todo, el respeto democrático…
Y la piedad, esa forma de la solidaridad ausente de compasión alguna…
CUANDO los días... [Lo que me queda de mis días: diario de un escéptico]
sábado, 20 de junio de 2026
ESPAÑOL SIN GANAS...
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