Entre unos y otros, las derechas cavernícolas y ridículas, corruptas y mentirosas, antiguas y rancias, y estos impresentables representantes de la burguesía catalana venida a menos, que además de inventarse un imposible para tapar sus vergüenzas y sus corruptas maneras de robar lo público, ahora niegan la mayor cuando se ven ante la Justicia; una Justicia que saben es independiente, mientras su jefe sigue en régimen de fugitivo con champán y palacio en Bélgica, como una metáfora de un nuevo fracaso de la Vieja Europa que sigue sin encontrar su sitio en el mundo...
Y lo peor: siguen con la idea de que la democracia está por encima de la ley, cuando es al revés: la ley es la garantía de la democracia. Sin respeto a la ley no hay democracia. La ley se puede cambiar, claro, pero mientras no se cambie conforme la propia ley dice que hay que cambiarla, la ley es lo supremo y lo garante de la libertad y la democracia...
Que nos nos vengan con cuentos que nos sabemos ya todos los cuentos...
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