Siempre he intentado mirar la vida desde la inocencia y sin sentir maldad alguna… Pero desde muy pronto supe que nunca lo conseguiría: las afueras de aquel nuestro mundo (el mío y el de mi familia más cercana) eran tan rechazables como amorales en su tanta desigualdad social, económica y/o cultural…
Nunca he soportado la miseria y abundaba cuando vine al mundo… Y ese rechazo me aislaba cada día más… Y, claro, pronto supe que no tendría arreglo mi misantropía para con los que sustentaban esta realidad desde la injusticia de sus malvados e injustos poderes…
Al cabo, sólo fui, soy —y ya sólo seré— un aislado, un solo, un devoto de mi soledad….
Sí, mi misantropía no es militante, es impuesta, obligada como una necesidad…
Al menos me consuela mi verdad: pocos son los hombres o mujeres que me comprenden: amé a mujeres hermosas y fui amado, mientras duró el amor… Tuve y tengo grandes amigos que me comprendieron siempre, a pesar de mis rarezas según ellos... Pero se preguntaban muchos cómo es posible vivir solo sin estar solo… Pero hace tiempo que renuncié a darles una explicación: —ellos mismos se delatan en su esclavitud, me digo (“si te resulta imposible vivir solo es que naciste esclavo”, me dijo un día Pessoa en el Chiado de Lisboa)…
En todo caso, como dijo Rilke, “a través de Nietzsche comprendí que la soledad no es un castigo, sino una oportunidad para crear algo eterno”… Claro que, yo no crearé nada importante en y con mi soledad; no ya eterno, ni siquiera para mañana mismo; pero hace también tiempo que sé que no tengo arreglo y mi consuelo sólo soy yo…
Eso sí, amortigüé las dudas, los rechazos insoportables, los desencuentros, refugiándome en utopías donde vi siempre un futuro, futuro que también muy pronto supe que no existe y que sólo es eso que nos inventamos para sobrevivirnos en el presente… Pero, como decía Galeano, “la utopía nos señala el camino”…
En todo caso, mi misantropía, mi escepticismo, no es intelectual, sino vitalista… Amo la vida, lo único que de verdad poseemos; pero que no cuenten conmigo para contar más cuentos, “que me sé todos los cuentos” (León Felipe)…
En suma, todo fue demasiado pronto y ya no tengo arreglo ni tiempo…

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