"Ni a quien gobierna ni a la oposición les preocupa la debilidad de las instituciones" (Manuel Marin) EL PAÍS. 23 DE DICIEMBRE DE 2007.
Se podrá decir más alto, pero no más claro. Esto lo vengo denunciando desde hace tiempo: la utilización del poder judicial (el espectáculo del Constitucional es de una república bananera); el uso y abuso del parlamento reglamentistamente poco didáctico y transparente; el descrédito de lo público frente a lo privado; el descrédito de los aparatos del estado, tanto policiales como de inteligencia; la falta de consenso en asuntos como educación, política exterior, política territorial o sanidad, claves para la articulación social de un pais... Etc.Se dirá que unos más que otros, y se suele criticar a la oposición, como desleal, como crispadora. Y siendo verdad, que lo es, también lo es, y para mi con mayor responsabilidad por ser la mayoría política y social, que el gobierno y el partido que lo sustenta han estado alentando esa situación para poder criticarla luego de antidemocrática y desleal. Mantengo que ambos han alentado la situación actual buscando réditos electorales; unos, la oposición PPra, intentando salvar los restos del naufragio de la gran mentira de la historia recién española; los otros, el gobierno y los "socialistos" de Pepiño denunciando esa estrategia como antidemocrática.
Hoy lo denuncia Manuel Marín. Lo puede decir más alto, pero no más claro... Pero lo lamentable es que lo denuncia cuando ha comunicado que deja la política. Lo valiente hubiese sido que lo hubiese denunciado en activo. Ahora, como siempre, llega tarde y oportunistamente denunciado: se va ninguneado por Z.
Una vez más la crítica es interesada y a destiempo: seguimos siendo un país que ata la crítica cuando se está en el "candelabro"... Y ya va siendo hora de empezar a valorar la libertad de conciencia como un valor esencial de la democracia.