Nunca me he atado al mundo; o mejor, jamás me ató nada al mundo aquel que entiende como tal la mayoría de los mortales… Sólo me ata —y atará siempre— 'mi mundo', un mundo lleno de gente, como el baúl de Pessoa, gente ya imprescindible de aquel y en aquel mundo, tanto mío como en su día los del baúl de Pessoa... Claro que él tuvo que construirlos… Por fortuna, salvo un fantasma que se hace pasar por mi mayordomo, mi baúl está lleno de gente de verdad, tan de verdad que los puedo abrazar, tocar, hablar y hasta, a veces, discrepar, discutir y, sobre todo, amar…
Todo lo demás, no funciona en términos de eficacia; o es dañino incluso para mi salud: salvo el arte, los sentimientos, la belleza, el afecto y la bondad, en todas y cada una de sus formas…
Hoy, 25 de agosto de 2026, es uno de esos días, momentos, en los que siento que casi nada parece importante ni añade consuelo alguno a mi vida, más allá de lo que he llamado ‘mi mundo'… Por fortuna me salva mi memoria, ese territorio donde siempre presente la más hermosa guarida, a sabiendas de errática toda ella pavoneándose cual adolescente abriéndose a la vida…
………
Y todo ello dudando si es cierto lo que digo…
Jó!…

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