Llevo una temporada que no sé cómo catalogar, si de confusión, trastorno mental personal por el calor, o de decepción en este tiempo tardío en el que acaba uno claudicando ante la melancolía...
En todo caso, reconozco mi impotencia, mi decepción y mi tristeza ante la realidad del espacio público mundial todo; pero, sobre todo y por cercano, el español, el andaluz y el malagueño... Y me hago unas constantes preguntas desde hace algún tiempo:
-¿Qué nos ha pasado?
-¿Dónde están los intelectuales, los filósofos, los analistas prestigiosos analizando lo que nos sucede; desde sociólogos a filósofos; desde historiadores a científicos de lo humano y sus comportamientos, hombres dedicados al humanismo como aquellos que tuvimos en mi juventud y que fueron nuestros referentes, y que también nos dijeron que merecía la pena dar la batalla?...
-¿Dónde estáis?, pregunto....
Es verdad que el mundo entero está en esta deriva desnortada que a todos nos afecta y daña... Pero echo de menos, repito, a nuevos intelectuales, pensadores, analistas rigurosos que nos señalen nuevas utopías a sabiendas de que las utopías sólo sirven para señalar el camino, como nos dijo Galeano, uno de aquellos que tanto hoy añoramos los de mi generación...
En todo caso, personajes que a diario vemos en los espacios públicos mundiales y locales por desgracia no garantizan un corto y medio plazo mejorables... Antes, al contrario, nos deprimen y enrojecen de vergüenzas ajenas...
¡Qué terrible realidad la del mundo hoy!... Muchos dirán que antes en la historia fue aún peor; es posible, pero mi generación nunca pensó que se llegaría a tanta banalidad y tanta fullería; precisamente cuando más acceso a la veracidad, a la información más certera tiene la gran mayoría...
En suma, creo que hay una connivencia en forma de derrota de la razón frente al poder de la mezquindad y de la supervivencia, en un mundo donde el poder sigue siendo el poder del dinero y el rol social de cada cual en ese entramado de poderosos de medio pelo; un poder tan amoral que se pavonea con descaro en demasiadas ocasiones durante estos últimos tiempos de un mundo de hombres instintivamente supervivientes y sin escrúpulo alguno...
Tendré que seguir refugiado en mis locos más sabios, los clásicos; los amantes de la belleza...
Y en mis guaridas... Donde lucen las estrellas...
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