sábado, 10 de enero de 2026

EL CIPRÉS (DONDE NUNCA EL OLVIDO V)...

..."El Vendedor de Historias bajó el brazo y extendió la mano hacia mí como si quisiera ofrecerme algo. Le doy la luna esta noche, dijo, y le doy la historia que más le apetezca, sé que a usted le apetece una historia"... (Antonio TABUCCHI)

Ayer, mientras leía de TABUCCHI su delicioso libro “Réquiem”, un libro homenaje a la ciudad de Lisboa que tanto amó y vivió hasta morir allí, donde permanece enterrado, recordé aquella historia inacabada que te estaba contando aquella noche de luna llena —era la de agosto, uno de aquellos agostos ya eternos en nuestras vidas…

Tú tendrías tres o cuatro años… Yo te tenía entre mis brazos y mis piernas sentado en la butaca y enfrente del ciprés del rancho de “La Vegueta”… Eran casi las diez de la noche y la luna llena empezaba a brillar por encima de aquel ciprés, seco en su mitad, como el olmo podrido de Machado en Soria…
Recuerdo que empecé a contarte que se había secado de tristeza por no poder alcanzar nunca la luna… También recuerdo la cara de pena que pusiste… Te llamó tu madre para cenar y luego dormír y no pude terminar de contarte que aquel ciprés era también un ser vivo, como lo son los hombres, y que también quiso alcanzar la luna como lo hizo ya antes el hombre…

Ya te has ido, querido sobrino —tan cruelmente del mundo—y ya no puedo terminar de contarte que todo ser vivo, animal o vegetal, necesita soñar con alcanzar alguna vez la luna con la mano, o con una de sus ramas aquel ciprés de aquellos veranos en “La Vegueta”, aquel lugar eterno en nuestro mundo todo…

Esta navidad pasada volvimos, como siempre, a “La Vegueta,” a Tolox… Plantamos nuevos árboles en tu memoria con tus cenizas al lado… Crecerán y también soñarán pronto con alcanzar la luna con sus ramas…
Unos árboles que no se secarán ya nunca: los árboles de “La Vegueta”, como el ciprés de entonces, ya saben que permanecerás para siempre cerca de ellos y tu memoria será el sustento de aquellas tierras de nuestras vidas…

Y mira cómo se ha recuperado de su podredumbre y hoy luce con la alegría el ciprés; aquel ciprés que una noche de agosto de hace muchos años viste cómo quiso alcanzar la luna tan cansado como estaba y tan lleno de tristeza porque nunca había podido alcanzar la luna con sus ramas…

¡¡¡Mira!!!…



jueves, 8 de enero de 2026

LIBRE

Siempre te soñé libre...
Siempre te sentí libre...
Y siempre te amé libre...

Mejor te lo dice este poema de Agustín García Calvo que canta Amancio Prada...



miércoles, 7 de enero de 2026

ANTONIO TABUCCHI: RÉQUIEM...

..."El Vendedor de Historias bajó el brazo y extendió la mano hacia mí como si quisiera ofrecerme algo. Le doy la luna esta noche, dijo, y le doy la historia que más le apetezca, sé que a usted le apetece una historia
(...)
¿Y qué es lo que tiene para contarme esta noche?, pregunté
(...)
Habla de un mundo mágico, de una sirena que trabajaba en un circo y que se enamoró de un pescador de Ericeira, es una historia bonita, un poco melancólica, con un final de los que hacen llorar. Está bien, amigo mío, dije, tal vez tenga ganas de llorar un poco esta noche, cuéntame la historia de la sirena, yo voy a cerrar los ojos y a escucharle como si fuera un niño a punto de quedarse dormido.
El barco que venía de Cacilhas silbó al atracar. Hacía una noche realmente magnífica, con una luna situada del tal modo sobre los arcos del Terreiro do Paço que bastaba alargar la mano para atraparla. Me puse a mirar la luna y encendí un cigarrillo mientras el Vendedor de Historias comenzaba a contar su historia".

(Antonio TABUCCHI. Réquiem: Una alucinación. Traducción del portugués Carlos Gumpert y Xavier G. Rovira. Editorial Anagrama. Barna 1996)

P.D. A. TABUCCHI era italiano... Pero estaba tan enamorado de Lisboa, de Portugal, y amaba tanto su literatura, sobre todo a Pessoa, que decidió vivir allí hasta morir y ser enterrado, como está, en la ciudad que tanto amaba como la amo yo... Y en este libro, Réquiem, le hace un homenaje a la ciudad más sugerente y melancólica del Sur de Europa, la ciudad adonde siempre quiero regresar...



lunes, 5 de enero de 2026

EL MUNDO ES UN ESTERCOLERO...

Que el mundo era una porquería ya lo sabíamos y nos lo dijo con nitidez Enrique Santos Discépolo...
Pero que la porquería, la mentira, el bulo, la maldad, sean retransmitidas en directo; que los genocidas campen a sus anchas pavoneándose de sus atrocidades con una sonrisa; que los ladrones de guante blanco roben más que nunca con descaro y sin rubor; que Europa haga gala como nunca de su inaceptable doble moral en su decadencia como proyecto colectivo; que delincuentes amorales sean Jefes de Estado o de Gobierno en sus territorios; que mediocres listillos pululen por entre los entresijos de poderes tan limitados como el político y, sobre todo, que los ciudadanos del siglo XXI lo consintamos, sinceramente, no me lo imaginé tan presente y con tanta fuerza como lo vemos a diario y de manera inevitable y tan presente en la TV, la radio, las redes; quizá para que todos nos volvamos como ellos a modo de vacuna colectiva que garantice la pocilga del mundo a futuro y sin solución de continuidad...
Sí, el mundo es el estercolero de una maldad colectiva...



jueves, 1 de enero de 2026

NUNCA EL OLVIDO; JAMÁS EL REGRESO AL ESPANTO...

He vuelto a ver el Concierto de Año Nuevo desde Viena... Como en las buenas películas, volver a verlo me ha permitido descubrir matices que pasan desapercibidos; miradas cómplices, momentos mágicos, planos irrepetibles en belleza, en sosiego, en plenitud de sentidos a flor de piel...
Maravilloso concierto el de este año, dirigiendo la Filarmónica de Viena desde la hermosa Sala Dorada de la Sociedad Musical, el Musikverein, de Viena, el maestro canadiense Yannick Nézet-Séguin... Prodigioso final cuando el Director se mezcla con el público dirigiendo su participación con las palmas "ad hoc" desde el patio de butacas...
Una belleza irrepetible; como emocionante el discurso por la paz en el mundo entre hombres y mujeres -y entre las naciones, precisamente cuando las incertidumbres regresan a la vieja Europa que olvida y olvida sin cesar hasta cuando ya sin remedio...
Y como todos los años, al terminar el Concierto de Año Nuevo leo a Zweig en su "El mundo de ayer, las memorias de un europeo". Un europeo que nunca pensó que llegaría la tragedia que asoló a toda Europa -y a medio mundo-, y que le obligó a huir y refugiarse en América latina hasta el suicidio; junto a su esposa, en Brasil...
Y leo:
"...En ninguna otra ciudad europea el afán de cultura fue tan apasionado como en Viena (...), desde aquí iluminó al mundo la constelación de los siete astros inmortales de la música: Gluck, Haydn y Mozart, Beethoven, Schubert, Brahms y Johann Strauss, aquí confluyeron todas las corrientes de la cultura europea; en la corte, entre la nobleza y entre el pueblo, lo alemán se unía con alianzas de sangre con lo eslavo, lo húngaro, lo español, lo italiano, lo francés y lo flamenco (...) y el ciudadano, inconscientemente, era educado en un plano supranacional, cosmopolita, para convertirse en ciudadano del mundo (...) ¡Ah, todos amábamos nuestra época, que nos llevaba sobre sus alas, todos amábamos, a Europa! Pero esa fe ingenua en la razón, de la que esperábamos que evitaría la locura en el último momento, fue a la vez nuestra única culpa (...) Puesto que intento ser tan sincero como puedo, tengo que confesar que en 1933 y todavía en 1934 nadie creía que fuera posible una centésima, ni una milésima parte de lo que sobrevendría al cabo de pocas semanas..."
Stefan ZWEIG (El mundo de ayer / Memorias de un europeo. Acantilado. Traducción de J. Fontcuberta y A. Orzeszek. Barna 2005)
No hay día que no me pregunte cómo casi un siglo después aquella Europa de Zweig vuelve a las andadas y cómo, con la misma ingenuidad de aquellos europeos de entonces, creemos que no pasará nada y que no se repetirá la historia, precisamente cuando la historia nunca ha dejado de repetirse y en Europa corren de nuevo tiempos oscuros con "camisas pardas"...
En fin... Ojalá pronto dejemos a un lado tanta ingenuidad y tanta ilusoria creencia en la sinrazón humana...




KO UN Y WAGNER...

Oigo a Wagner, quizás donde la música toda, la cumbre: Isolda llora la perdida de Tristán, su amante...
Y leo a KO UN ('El arte de las nubes'), el poeta coreano que fue monje budista y al cabo regresó al mundo:
..."Nací en una tierra con muchos más adjetivos que sustantivos.
Ansiaba tocar la tierra sin palabras,
cubierta de las hojas muertas de todos los árboles
que habían caído, uno a uno, en tristeza
antes de quedar atrapados en un nombre.
A cada paso, mis plantas se deslumbraban
como si florecieran pequeñas flores bajo ellas"...

(Ko UN)
Y oigo esta sublime, extraordinaria interpretación de Waltraud Meier (considerada una de las más grandes intérpretes de Wagner): Isolda llora la pérdida de su amante... Dirige la orquesta, que creó con jóvenes árabes y judíos, el eterno Daniel Barenboim...



SOLEDADES. ESTÉTICA DEL RETIRO...

CUANDO los días… (un libro fundamental ya en mis días)
Miguel Copón y Alberto Ruiz de Samaniego han creado esta joya que lleva por título “Soledades. Estética del retiro”, editado por “Cátedra”…
Como señala la contraportada, “la soledad es uno de los más extensos territorios de lo humano (…) Este libro reconstruye la imagen de la soledad como una experiencia creativa”... Y nos habla del proceso creativo de Rilke, de Nietzsche, de Zambrano, de Becket, de Pessoa, de Warhol o Rossellini entre otros muchos más como Hölderlin…
Y leemos:
"A través de Nietzsche comprendí que la soledad no es un castigo, sino una oportunidad para crear algo eterno" (Rainer Maria Rilke)
Y también:
"La soledad hallada por Descartes es, no un estado ni una morada, sino el ser mismo del hombre; por eso es un descubrimiento metafísico. Descartes no partió de la soledad; llegó a ella, fue su hallazgo; la nueva revelación" (María Zambrano)
“Para Shopenhauer, una importante medida de nuestro valor intelectual viene indicada por nuestra capacidad para soportar o incluso amar la soledad…”
Quizá, como sostengo, toda creación artística necesita de la soledad y del retiro… Y como dijo Pessoa, “si te resulta imposible vivir solo, es que naciste esclavo”...
Lo dicho, una delicia de libro que he calificado como una enciclopedia de la soledad, el retiro necesario para la creación de todo artista…