Carta abierta al Sr. Pedro Sánchez y a los intelectuales españoles
Señor Presidente del Gobierno,
Señoras y señores, intelectuales españoles,
Me doy la libertad de dirigirme a esta carta con tanto corazón como con razón.
Lo hago porque creo que en el panorama político internacional, ustedes encarnan una voz única. Una voz que se niega a rendirse, que aún sigue poniendo al ser humano en el centro de las decisiones políticas y que se atreve a defender convicciones cuando tantos otros prefieren el silencio o el cálculo.
Nuestro mundo está pasando por una era en la que las guerras, las fracturas y las temores parecen estar arrasando la esperanza. La Tierra, este planeta azul admirado desde el espacio, ahora parece tingido con un preocupante rojo, el de los conflictos, las paredes, las exclusiones y el sufrimiento humano. El peligro ya no es solo geopolítico; es profundamente moral.
La historia a veces nos pone ante momentos que van más allá de simplemente gestionar una crisis. Estos son nombramientos con nuestra conciencia colectiva.
Los acontecimientos del 29 y 30 de julio alrededor de Ceuta pertenecen a estos momentos.
Les invito respetuosamente a tomar la postura que solo grandes responsabilidades exigen. Detrás de cada migrante hay una historia, un rostro, una familia, un sueño, y a menudo, una gran valentía. Porque se necesita una extraordinaria determinación para abandonar su tierra, sus hábitos, a sus seres queridos y aceptar que la muerte puede convertirse en una posibilidad en el camino hacia la esperanza.
Son niños. Adolescentes. Mujeres jóvenes. Hombres. Niños. Aún en los brazos de sus madres. Personas que no solo están huyendo la pobreza, sino buscando una existencia digna.
No los veo como una amenaza.
Los veo como una formidable reserva de coraje, de resiliencia y de voluntad.
Entre ellos pueden estar los ingenieros que construirán la inteligencia artificial de mañana, los investigadores que avanzarán en la medicina, los profesores que transmitirán conocimientos, los emprendedores que crearán empleos, los artistas que enriquecerán nuestro patrimonio común, o los líderes políticos que defenderán los valores democráticos de Europa mañana.
La inmigración no es solo una desafío.
También, cuando la integración es exitosa, es una oportunidad histórica.
España lo sabe mejor que nadie.
Su propia historia cuenta las grandes migraciones españolas de los años 30, luego las de las siguientes décadas. Millones de españoles abandonaron su país para Francia, Alemania, Suiza, América Latina o los Estados Unidos. Trabajaron allí, construyeron, innovaron, amaron y contribuyeron al desarrollo de sus países anfitriones sin renunciar nunca a sus raíces.
Italia, Portugal, Irlanda, Noruega y muchas otras naciones europeas han experimentado esta misma aventura humana.
La historia de la humanidad es la de las migraciones.
Los mayores avances científicos, económicos, artísticos y culturales a menudo nacen del encuentro entre diferentes pueblos, lenguas y tradiciones.
Las civilizaciones prosperan cuando saben cómo dar la bienvenida a los talentos, sin importar su origen.
Los verdaderos líderes no son aquellos que responden al miedo con aún más miedo.
Son aquellos que transforman una crisis en una oportunidad, una tragedia en esperanza y un límite en una puente.
Es en estos momentos que nace la grandeza política.
Deseo que España permanezca fiel a esta tradición de la apertura que siempre ha sido su fortaleza, y que sus intelectuales, académicos, artistas y pensadores también participen en este gran debate con lucidez, humanismo y valentía.
Nuestro siglo no será juzgado por la altura de sus muros, sino por la grandeza de su humanidad.
Por favor, crean, Sr. Presidente del Gobierno, Señoras y Señores intelectuales españoles, en la expresión de mi profundo respeto.
Abdelatif Khizrane
Periodista – Editor en Jefe
Medina Morocco Magazine