Hubo un día, quizá demasiado pronto, en el que me sentí muy solo —a pesar de tanta compañía en derredor casi siempre, o predispuesta siempre en socorro—, extraño, ausente, débil e ignorante…
Más tarde, con el tiempo y la “in y ex-formación” , me reconocí incapaz para esta forma de vida de este mundo; y hubo un día en el que, al fin, supe que todo era una gran mentira disfrazada de relatos intencionadamente falsarios, que para muchos hombres y mujeres ha supuesto un medio —o modo— de supervivencia en este loco mundo de siempre…Llegaron más días y todos acababan, sin opción alguna, irrecuperables ya: era la vida que se me iba por alrededores inesperados…
Y así, de pronto, un día me encontré demasiado mayor ya para entender el porqué de tanta soledad, tanta incapacidad, tanta mentira y tanta fatalidad…
Y claudiqué: la condición humana no tiene arreglo y el sistema social de convivencia tampoco ha ayudado a mejorarla…
Al cabo, sin remedio alguno salvo mis guaridas y mi gente (familia, amigos) siento un doloroso fracaso en mi mundo y en todo este mundo que me acoge: no sólo me encontré casi siempre solo, a pesar, insisto, de tanta compañía; conmigo ha vivido también toda la soledad del hombre en la tierra: un hombre es todos los hombres, nos dijeron los pensadores y poetas que más he leído …
Y así, en estos calurosos días de otro verano inagotable he leído a los clásicos y a los otros que llamo mis locos salvadores de mundo… Entre ellos, a Confucio… Y me estoy volviendo desde hace ya bastante tiempo un devoto confuciano, toda vez denostados todos los relatos que intentaron los otros hacerme ver como verdad… Al cabo, sentirme confuciano es una cosa que me divierte y consuela…
………………..
NOTA:
Confucio (551-479), aquel sabio que, para mejorar el mundo, propuso hace veinticinco siglos —y nos sigue proponiendo hoy— empezar por mejorar nuestro corazón y nuestro comportamiento cotidiano, como en el caso de Sócrates, sus pensamientos quedaron recogidos por escrito en una compilación anónima que seguramente fue hecha por sus discípulos directos… Son conocidas como “ANACLETAS”, en forma de sentencias, frases, opiniones, etc, bien dialogando con sus discípulos, bien expresando sus pensamientos con frases en modo sentencias…
Os aseguro que leer sus Anacoletas reconforta y mejora nuestra salud estética y humana durante estos tiempos tan oscuros que regresan sin fin al túnel del pasado y sus oscuras consecuencias…


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