domingo, 31 de mayo de 2026

YA DESCANSA EN PAZ, LA PAZ DE LOS MUERTOS...

 Mi infancia -y la de mis hermanos-, por razones que no vienen al caso, estuvo ausente de padre y que visitábamos los domingos durante unas breves horas… Una ausencia suplida por mi madre que también hizo de padre, así como por el padre de mi madre, el “Abuelo Modesto”, su mujer, la “Abuela Carmen” y dos de mis tíos, uno de la rama paterna, el “Tío Manolo", y el otro de la rama materna, el “Tío Blas”, marido de la hermana de mi madre, la “Tía María”; y junto a todos, nuestra Fuensanta, una mujer que llegó a casa de mis abuelos con 13 años desde Tolox y allí se quedó de por vida con todos nosotros; tres hombres y cuatro mujeres fundamentales, necesarias e imprescindibles en mi vida y la de mis hermanos: los siete nos quisieron y protegieron con excesos nunca del todo agradecidos, esos excesos de ternura y protección que, de tanta verdad, son indescriptibles…

Pasados unos años volvimos a vivir con nuestro padre y dejamos la casa de los abuelos maternos; el abuelo Modesto había fallecido y pronto lo haría la abuela Carmen…
También la muerte temprana nos arrebató de nuevo a mi padre: murió con tan sólo 51 años… Antes y más tarde vinieron otras tragedias…

Hoy hemos despedido en Coín a la prima “África Mari”, como la llamábamos… Era la mayor de mis primos hermanos de la rama paterna de mi familia, descendientes de nuestro bisabuelo “el señor Paco”, como era conocido en el pueblo, y de su hijo, el abuelo José Gacía, que tuvo muchos hijos: yo conocí a nueve, incluido mi padre, y antes de yo nacer ya habían muerto algunos muy jóvenes, más allá de abortos de nuestra abuela…
África Mari era la hija mayor del “Tío Manolo”, nuestro imprescindible siempre tío Manuel… Era farmacéutica con plaza de investigadora en el Hospital La Fe de Valencia, ciudad donde vivía y donde falleció este pasado jueves… Ella y su hermano, el primo Antonio José, fueron los primos de la rama paterna más cercanos a nosotros en aquellos años de silencios y derrotas…

Por fortuna, nos esforzamos mis hermanos y yo en sobrellevar de la mejor manera aquel tiempo; nos ayudaron los infinitos afectos de aquellos nuestros mayores más cercanos; allí, donde un jardín repleto de flores, fuentes y arboleda recortada en bojes afrancesados, con sus dos grandes palmeras que se divisaban desde las afueras, allí donde se nos permitía jugar a toda hora a malvados guerreros, o montar en bicicletas y patinetes; o gatear columnas y arboleda, amén de números circenses en la escalera de caracol del pasadizo… Y allí, en aquel jardín, durante las vacaciones estaban también, casi siempre, nuestros primos África Mari y Antonio José…

Hoy hemos despedido a la mayor de nuestros primos García de Coín…
Hoy he sentido un profundo agradecimiento a los dioses que me permitieron disfrutar de gente, como nuestra prima África Mari, que me (nos) ayudaron desinteresadamente a intentar ser mejor persona, a pesar de que, poco a poco, se van convirtiendo en sombras…
Sí, todos, al cabo, nos convertiremos en sombras…

Descansa en paz, querida prima África Mari.
……………
Foto: África María García García, la mayor de mis primas...




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