Dijo Saramago que uno pertenece a un lugar, a una historia, y que eso era para él la patria...
Nunca he sido nacionalista ni patriotero; los poetas ya nos dijeron que la única patria era la infancia, ese territorio permanente en nuestra memoria y al que siempre regresamos; un lugar de nuestro mundo, de la historia de cada uno de nosotros donde habitaron, permanecen y para siempre lo harán las personas que más nos quisieron y que siempre han estado pendientes de nosotros intentando hacernos mejores personas, a pesar de que nos esperaba un mundo donde convivir con los demás no fue nunca fácil para ellos y, precisamente por eso, a sabiendas de que tampoco lo sería para nosotros...
Pero del mismo modo que nunca me he sentido patriota (las fronteras y las naciones se crearon desde el odio al diferente), de vez en cuando me siento orgulloso de pertenecer a un lugar, a un territorio, a una sociedad, a un país que, desde sus poderes políticos democráticos se apuesta por la solidaridad y se ofrece con profesionalidad y rigor para solventar asuntos que a todos nos atañen, sean o no ciudadanos de nuestro país dado el mundo global de nuestros días...
Y hoy es uno de esos días tras ver cómo desde el rigor y la solvencia se ha estado desarrollando la compleja operación sanitaria del rescate de las personas que han sido infectadas por el hantavirus en un crucero en alta mar... Una operación exitosa y que demuestra que somos una sociedad solvente cuando de solidaridad y rigor se trata, frente a mediocres que la historia juzgará a sabiendas de la impostura de la que han hecho gala los que se dicen patriotas y han acabado siendo meros demagogos cortoplacistas; como el torpe e incompetente Presidente de Canarias, o como los impresentables insolidarios y oportunistas dirigentes del PP y VOX...
¡Qué curioso, los que tanto van de patriotas, en cuanto se les requiere demostrarlo, acaban siempre haciendo el ridículo!!!...
Hoy España, los españoles, hemos dado una lección al mundo entero de lo que es una gestión humanitaria compleja y que nos requería la ONU a través de su organismo competente en sanidad. Y todo ello en un momento en el mundo todo donde la muerte, el terror de la guerra y el renacer de los populismos a diario nos llevan al abismo de la nada...

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