Anoche, una de tantas noches ya en esta Málaga del centro de la ciudad donde el ruido, la mala educación, el turismo de medio pelo por educar y convivir, la ausencia de poder democrático y de respeto que impiden todo descanso, bienestar o consuelo, y no sólo en verano (Málaga, como el París de Vila-Matas no se acaba nunca), pensaba una y otra vez que nunca he podido soportar la mala educación, el no respetar a los demás, la crueldad, la vileza, la inquina, la brutalidad o la maldad humanas... Precisamente cuando estas reflexiones aparecen y se agudizan a lo largo de la vida en un mundo donde hoy se llega a valorar como positivo todo aquello de la libertad de vivir por encima de todo y de todos, eso del "carpe diem" egoísta y malvado, o el ande yo caliente que nos cantó y contó el poeta...
Quizá me dijeron tantas veces que eso no se debería hacer que, al cabo, arraigó en exceso, lo cual me hace cada vez más "un afuera" de un mundo como el de hoy donde es bandera cultural, eso que llaman vanguardias, lo de primero yo y después los demás, y donde la solidaridad está no sólo demodé sino vilipendiada por trasnochada, ida...
Al amanecer, cuando el tiempo de abrir los ojos exige claridad, me pregunté:
-¿Cuál debe ser la actitud en este tiempo de derrotas?...
-Saber envejecer, sin temor ni esperanza..., me dije a mí mismo como coartada... Sí, será lo mejor, porque quizá sólo sea un extraño de este loco mundo por mor de una educación sentimental tan exigentemente recibida y sin poder rechistar siquiera...
